El “Chistecito”.

15 06 2017

Impaciente esperaba yo en una de las áreas del plantel a que llegaran dos de mis alumnos que debían entregarme unas láminas de Dibujo Técnico correspondientes a la última evaluación parcial. Y es que, necesitaba completar con urgencia las evaluaciones de su grupo para poder “subir” las calificaciones de todos a la red.

Una hora… dos horas… y nada, ninguna señal de los jóvenes. Desde muy temprano en la mañana esperándolos y nada. Se trataba de una alumna y un alumno, ambos de la especialidad de mantenimiento. Al resto de los integrantes del grupo ya les había notificado sus calificaciones desde un día antes, pero no podía cerrarlo precisamente por los dos que me faltaban. Las últimas semanas del curso había notado que la joven estaba embarazada. 

Tres horas y media y nada… los muchachos no aparecían por ningún lado.

¿Les pongo un cinco y cierro el grupo?, al fin que no se presentaron, por lo tanto no es mi culpa si al promediar reprueban, -me decía a mí mismo, pero luego pensaba: –“la joven está encinta, quizá tuvo alguna dificultad relacionada con ello y por eso no ha llegado”.

Y así, entre dudas e incertidumbre pasaron cuatro horas.

Para mi buena suerte llegó a donde me encontraba, un joven del mismo grupo. Uno de esos alumnos “despistados” a los que se les dice una vez su calificación y al día siguiente ahí los tienes, preguntándote lo mismo. Aunque en esa ocasión no me cayó nada mal que apareciera alguien así, porque a través de él podría enviarles a los dos “morosos” una “saludable advertencia”, así que después de repetirle su calificación al “despistado” le dije…

-Joven, hazme un favor, búscame por cielo, mar y tierra a tu compañera –él sabía a quién me refería pues era la única mujer del grupo-, esté en donde esté, o comunícate con ella, y dile por favor que estoy esperándola, y que voy a hacerlo hasta las tres de la tarde. Si para esa hora no me trae las láminas que debe entregarme, automáticamente quedará reprobada. ¿Ok?.

-¡Uhhhh, profe!, no creo que venga… -Contestó el muchacho

-¿Cómo que no? ¿Por qué? -Cuestioné con gesto interrogante en la cara. Lee el resto de esta entrada »

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El Regalo Prometido.

8 01 2015

El dar regalos, “mordidas”, compensaciones, o gratificaciones a los servidores públicos por parte del que requiere un servicio, no funciona a largo plazo. Éstas “dádivas” en principio sí motivan al trabajador a realizar mejor y más rápido su quehacer, pero después de un tiempo se convierten en “obligaciones” para la gente, trayendo como consecuencia que el servidor público se sumerja en un estado de pasividad absoluta, desinteresado completamente en optimizar su quehacer si es que no recibe un estímulo extra. “No me das dinero, entonces el trámite irá lento, no procederá, se atorará, etc.”.

La Botella Mas CostosaAhora bien, en éste, como en todos los casos, siempre existirán las atenuantes, las agravantes, los “asegunes” y los extremos, pues una cosa es que el servidor público de plano pida dinero o algo “extra” descaradamente por un servicio para el que está y por el cual recibe un salario, y otra distinta es que el solicitante de un servicio prometa regalos por el mismo al que está obligado por ley a proporcionárselo, sin que éste último le haya pedido nada.

Dicho lo anterior…

Hace varios años uno de mis compañeros de trabajo, encargado en ese entonces de un  Departamento de la administración de la escuela, realizó un trámite especial a un trabajador, gestión por la cual le rescataría una importante suma de dinero, más de cincuenta mil pesos.

Como se trataba de un trámite extraordinario, de esos que se hacen “a ver si pegan”, el asunto motivó al futuro “beneficiario” a prometerle al “gestor” una “botella” de regalo (obsequio común en nuestro país, interpretado como: una botella de tequila, de whisky, etc.), claro, había que ponerle “aceitito” a la maquinaria administrativa para que ésta se moviera mejor, y así garantizar resultados favorables.

Pues sí, el trámite “pegó”, y en cuanto el beneficiario lo supo se dirigió alegremente a la oficina del gestor…

-¡Bieeeeennnnnnn! ¡Es increíble que lo hayas logrado amigo, no cabe duda que eres un genio de la administración! –Dijo el beneficiado. A lo que el gestor respondió con moderación y humildad…

-Nada, nada profesor… los milagros existen. Estuvo complicado el trámite, pero ahí está, pudo resolverse y bueno… firme aquí para entregarle su “chequesote”.

-Vaya que sí, la verdad es casi-casi un milagro, de esos que ya ni los santos hacen, y por el cual te estaré eternamente agradecido. La botella que te prometí… te la entrego mañana. ¿Cómo ves amigo? -Dijo el beneficiado.

-No hay necesidad de ello profesor. -Contestó el gestor. -Es mi trabajo, y me da gusto que todo haya terminado bien. Esa es mi mayor satisfacción.

-No amigo, yo te había prometido una botella, y yo soy HOMBRE DE PALABRA, así que en honor al formidable compromiso que hice y al servicio que me prestaste, mañana te busco para entregártela.

-Bueno… si usted insiste.

-Claro que sí, lo que me conseguiste merece eso y mucho más… Lee el resto de esta entrada »





Las tres rayitas.

10 12 2012

Desde los inicios de la civilización cuando el hombre tuvo la necesidad de contabilizar sus bienes -o sus deudas- e igual tuvo la necesidad de medir sus propiedades, primero inventó los números y después los instrumentos de medición; ¿O al revés?; Quién sabe, nadie podría afirmarlo con seguridad.

La historia dice que para numerar primero fueron muescas o resaques en tablillas de barro o arcilla, después fueron marcas en papiros, y luego en papel. Igual, para realizar sumas el hombre utilizó sus dedos y mucho después inventó el ábaco. Para medir primero utilizó su cuerpo, sus manos, sus pies y sus brazos, de ahí nacieron los palmos, pulgadas, codos y pies. Cuando el hombre empezó a contabilizar sus objetos o animales lo hacía relacionándolos con pequeñas líneas o puntos, después comenzó a abstraer y utilizó símbolos que representaban cantidades de cosas.

Medir es tan antiguo como la existencia misma del hombre.

Medir con una regla común actual es fácil, sólo la colocas encima o a un lado de lo que quieres dimensionar y ya está, no requieres mayores estudios más que saber que a un costado del instrumento están los centímetros y al otro lado por lo general están las pulgadas, ambos casos divididos en pequeños segmentos (graduaciones) llamados milímetros y dieciseisavos.

Hay otros instrumentos de medición, por ejemplo el escalímetro que es prácticamente una regla pero triangular utilizada normalmente por arquitectos y personas dedicadas al ramo de la construcción. De hecho al escalímetro también se le conoce como: “regla de arquitecto”.

Si se trata de medir centímetros o pulgadas de cualquier objeto utilizando un escalímetro es igual que si se tratase de una regla, pero si lo que se requiere es aplicar las diferentes escalas que incluye ello implicaría algunos estudios previos, o por decirlo de otra manera es: “menos simple”.

Luego está la Regla “T” llamada así por su semejanza a la letra “T” cuyo remate perpendicular de borde resaltado en uno de sus extremos permite deslizarla por las orillas de una mesa llamada “restirador” y así trazar líneas horizontales o verticales.

Hay reglas “T” graduadas en centímetros o en pulgadas (o con ambos patrones) que permiten realizar mediciones, otras sólo sirven para trazar líneas rectas.

Todos los instrumentos anteriores son comunes en las áreas de ingeniería y arquitectura, y más de alguna vez los manejamos quienes tenemos especialidades afines a estas áreas, pero hay un instrumento menos común llamado: Vernier, Nonio, Calibre, Cartabón de Corredera o simplemente: “Pie de Rey”.

El Pie de Rey según se vea es simple de utilizar o complejo si el que lo maneja no se detiene a razonar su modo de operación. Este instrumento se utiliza principalmente por torneros o fresadores para medir preferentemente diámetros interiores o exteriores de cualquier objeto de forma circular. Los más comunes están graduados en Centímetros y en Pulgadas.

El Pie de Rey originó la siguiente anécdota.

Un profesor dirigiéndose a sus alumnos les dijo… Lee el resto de esta entrada »





La taza.

2 10 2011

O de cómo las promociones pueden DAÑAR las relaciones laborales y humanas.

¿¡Dañar las relaciones humanas!? Se preguntará el Lector/a… Pues sí… ¿Alguna vez lo pensaron en las tiendas que ofertan productos al 2×1 o las que obsequian algo en la compra de una cosa?.

Cierta ocasión le ordenaron, o mejor dicho le ‘instruyeron’ a uno de los trabajadores de apoyo y asistencia del CBTis 70 que comprara un frasco de café soluble para los participantes de un evento que estaba por llevarse a cabo en la biblioteca del plantel.

Raudo y veloz mi compañero fue a la tienda de autoservicio más cercana, buscó entre todas las marcas de café y vio que entre la gran variedad de productos destacaba uno con una fabulosa promoción: “en su compra llévese la taza incluida”. Excelente -pensó nuestro amigo-, buena marca de café y de regalo una taza con un precioso logotipo, ¡me lo llevo!.

Hasta aquí todo bien, pero una mala idea ya había cruzado por su mente.

Pagó, regresó a la escuela y en lugar de llevar el encargo a la persona que lo había comisionado, se dirigió con uno de sus amigos (trabajador también) y le comentó acerca de la taza de la promoción, le dijo:

-Me la quiero quedar-. El otro apoyándolo en su idea le contestó,

-¡Bah! ¡quédatela!, rompe la caja, sácala, entrega solo el frasco de café y san se acabó.

-Mmmm… sí, pero mejor lo haré después.

-Bueno… tú sabes.

Nuestro amigo se dirigió entonces a la biblioteca y dejó el paquete ahí en presencia de la persona que lo había comisionado, quien le dijo que una vez terminados los trabajos a desarrollarse apoyara en la limpieza del lugar -después- le instruyó, -llevas todos los sobrantes, platos y demás cosas a mi oficina-.

Mientras llegaba la hora de cumplir la nueva comisión nuestro amigo le confió a una de las compañeras secretarias sus siniestras intenciones respecto de quedarse con la taza, obteniendo de ella una respuesta similar al primero que había consultado.

-Quédatela, a nadie le importa.

-Cero y van dos que me dicen lo mismo, veré que me dice un tercero, -pensó nuestro amigo.

Preguntó entonces a otro de los compañeros de intendencia.

-Oye amigo, te cuento… me gustó una taza que viene en una promoción junto con un frasco de café que compré para el evento de la biblioteca y quisiera quedármela, ¿cómo ves? -su amigo le contestó.

-¡Bah! ¿Una taza?, ¿Me estás preguntando que si te quedas con una mugrosa e insignificante taza?, ¡Quédatela amigo!.

-¡Perfecto! -Pensó-, Parece ser que a nadie le importa, además yo escogí la promoción, igual pude haber elegido un frasco ‘normal’ por lo tanto: ¡la taza es mía! Lee el resto de esta entrada »





El “Comerciante”.

6 10 2010

Cierta vez uno de mis compañeros de trabajo decidió incursionar en el mundo de los negocios vendiendo quesos, cajetas, cremas, y otros productos comestibles que compraba a bajo precio y los vendía, obviamente más caros, obteniendo así alguna ganancia. Sucedió que un viernes por la tarde alguien le encargó un bote de crema para el siguiente lunes.

Transcurrió el fin de semana, y el lunes muy temprano nuestro amigo vendedor llegó a la escuela y fue directamente -con mucha prisa- con el que le había encargado la rica crema, quien ya se encontraba laborando. Díjole así, sin mayores preámbulos ni cortesías matinales.

-¡Oye, págame la crema!

El “comprador” sorprendido por el apuro del “comerciante” le contestó.

-Si, pero… ¡entrégamela!

-¡Primero págame! Contestó el “comerciante”.

-Pero… ¿Cómo te la voy a pagar si no me has entregado nada?

-Es que, yo te la traía pero el bote se me cayó en la calle y se tiró “todita”. De los tres botes que traía se me cayó el tuyo, ¡Así que págamela!-, Dijo el vendedor.

-¿¡Quéeeeeee Queeeee!? Pero… ¿Cómo…? ¿Traías tres botes y se te cayó el mío?

-Sí. ¡Se me cayó! -respondió el vendedor, y agregó: -Es el que traía para ti.

-Mira que casualidad. -Dijo mi compañero comprador y agregó… -¡No te voy a pagar nada!

Así estuvieron discutiendo durante algún tiempo, hasta que finalmente nuestro amigo “comerciante” optó por retirarse del lugar sin recibir absolutamente un solo centavo. Después pensó…

¡Maldición!. Que complicado es el oficio de vendedor, mayormente si el que encarga algo no se compromete a nada; ¡Ni siquiera a pagar lo que no recibe!.

¡Ja!






¡Saquen al 12!, ¡saquen al 12!

2 03 2010

Cierta ocasión con motivo de un encuentro de fútbol entre las fuerzas laborales del CBTis 70 en contra el equipo del “Pueblo de la Fiesta Eterna”, la multitud que fue a ver el partido (alumnos y demás personal de la escuela) enardecida por el pobre desempeño del equipo escolar gritaba a todo pulmón:

¡Saquen al 12!, ¡Saquen al 12!

El entonces Director del CBTis 70 Ing. Venustiano González R. quien participaba como jugador en el “zarandeado” equipo, enojado porque las cosas iban de mal en peor, buscando al culpable del fracaso  fue como de rayo con el entrenador (Profesor Jorge Torres) y le dijo con voz de trueno:

¿¡Qué no oye don Jorge que saque al 12!?…

-Pues si, -contestó don Jorge. -¡Solo que el 12 es usted Ingeniero!

¡Ahhhhh!, exclamó el Director retornando a la cancha ya más tranquilo.

Un saludo al Ing. Venustiano González Rodríguez quien dirigió los destinos de nuestra Institución de mayo de 1978 a marzo de 1983.






La respuesta va de acuerdo a la pregunta.

12 02 2010

Preguntas mal planteadas, malas respuestas.

Sucedió en el CBTis No. 70 del “pueblo de la fiesta eterna”.

En un examen de la asignatura Resistencia de Materiales preguntó un profesor…

¿Que significan las siglas SI? Refiriéndose al Sistema Internacional de medidas.

Un alumno contestó: SI, es como si le dijera a una chica que si quiere ser mi novia y ella me contestara que SI.

En un examen de computación un profesor preguntó:

¿Que significan las siglas U.C.P.? Refiriéndose a la Unidad Central de Procesamiento, parte principal de una computadora.

Un alumno contestó: Las siglas U.C.P. significan Unión de Colonias Populares.

En un examen de la asignatura Circuitos eléctricos un profesor pidió a sus alumnos que dibujaran un circuito con las características que ellos quisieran, refiriéndose a circuitos eléctricos que incluyeran resistencias, inductancias y/o capacitancias.

Un alumno realizó lo solicitado dibujando un pequeño camión urbano, con un letrero que decía: “me faltó la ruta Profesor“.

En un examen de la asignatura Herramientas Mecánicas un profesor pidió a sus alumnos que dibujaran una Lima, refiriéndose a la herramienta para limar o desvastar.

Un alumno realizó lo solicitado, solo que en lugar de la herramienta dibujó una “lima chichona”.

Los casos anteriores solo son representativos, en realidad existen muchos más. En todos el común denominador es la falta de claridad en las preguntas que hacemos a los alumnos, aunado a ello, la carencia de conocimientos de los jóvenes y la presión del examen.

Otros casos sucedidos en otras escuelas… Lee el resto de esta entrada »