De nada sirve anclarte a los errores pasados.

9 09 2016

Sean propios o ajenos, o que alguien los haya cometido contigo, no tiene caso detenerte en ellos, es pura energía mental  desperdiciada. Los errores sucedidos, a veces de manera accidental -o incluso intencionalmente-, cuyos recuerdos llegan a tu mente revoloteando como pequeños -o grandes- demonios constructores de infiernos temibles en tu cabeza, en realidad solo deben interpretarse como lecciones que la vida otorga con el afán de enseñarle a cada quien lo que está mal y que habrá de evitar en lo futuro.

los-erroresHay quienes descubren a tiempo lo anterior, lo comprenden, lo asimilan y se perdonan a sí mismos sus errores, o acuden con alguien a que lo haga, posiblemente un sicólogo, un sacerdote o alguna persona de confianza, y se liberan del flagelo que significa la carga emocional y hasta física que sus faltas tienen asociada. Mientras que otros van por el mundo caminando penosamente, como arrastrando su existencia, apenas viviendo lenta, dolorosa, y sufridamente, porque decidieron vivir ligados a sus fallas, cargando costales de culpas que derivan en complejos y hasta en traumas que les impiden transitar por el mundo con fluidez y ser felices.

Para mí no hay peor desperdicio de energía y tiempo que el vivir anclado a los errores pasados, pensando siempre en aquello que no debió ser, lamentándolo.

Lo fundamental, lo verdaderamente esencial y natural, es mirar hacia adelante, por eso la naturaleza dotó a los seres humanos de dos ojos en su rostro, precisamente para ver hacia el frente, hacia el futuro. Mirar al pasado, lo que quedó atrás, también puedes hacerlo, pero si fuera igual de importante entonces ten por seguro que la evolución te habría dotado de otros dos ojos en la nuca. Así pues tienes que observar siempre hacia adelante, hacia tu horizonte de posibilidades, y hacerlo sin cargas innecesarias, liviano, sin culpas del pasado.

Por otra parte…

Si alguien los cometió hacia ti, es decir, si una persona buscando su propio beneficio -o lo que sea- te ocasionó un perjuicio del cual finalmente saliste avante, quizá con algunas pérdidas materiales pero escapaste, aunque la justicia humana no hubiese actuado con eficacia en su contra, tampoco tiene caso atorarte en ello, pues lo sucedido -además de que ya no tiene remedio-, debe interpretarse como una experiencia más, amarga, tal vez dolorosa, pero al fin un hecho desafortunado que te permitió aprender algo a través de un daño.

¿Desquitarte? ¿Vengarte?. Bueno… eso no te hace mejor que el otro, solo te pone exactamente a su nivel. Entonces no hay avance, simplemente no evolucionaste.

Y si después de escapar de lo nefasto que te llegó de los demás ahora estás bien, mucho mejor que antes, entonces  por increíble que pudiera parecerte, las fallas de los otros tenían razón de ser eran necesarias para llevarte al punto inmejorable en el que estás.

Los errores solo son aprendizaje. Por eso no tiene sentido encadenarse a ellos, o al sentimiento de culpa que generan, porque son lastres que limitan a los individuos, los reducen, los arrinconan y anulan su futuro. Y este es el verdadero pecado, no la falla acontecida.

Sinceramente.

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3 responses

28 11 2016
Carmen Castillo

BUENOS DIAS ING. GUERRERO PODRIA INDICARNOS CUANDO VAN A DEPOSITAR LA QUINCENA 22 ES LA SEGUNDA DE NOVIEMBRE MUCHAS GRACIAS Y QUE DIOS LO BENDIGA
……………..

Hola Carmen…
Ya están depositando y está incluido el FA.
Saludos.
Ing. I. Guerrero Z.

10 09 2016
Leticia Aguayo Martínez

Gracias, de mi parte considero que es usted muy atinado en los temas que toca, este me llega.. la mente humana es asi, recuerda lo malo y olvida lo bueno muy pronto….de mi parte le comento, he estado desde hace tiempo trabajando en el tema, y por fortuna con buenos resultados. Un saludo.
……………

Hola Sra. Lety…
El atarse a los errores personales pasados me parece que es caer en un doble error, así que… bueno, visto “amablemente” este asunto: “si ya metimos la pata una vez, pues que sea solo una y no dos”. ¡Ja! Por otra parte, si no los cometimos nosotros pero que nos llegaron de otra persona, tampoco tiene caso engancharnos a ello, cuando suceda así hay que revisar nuestro momento actual y si estamos bien, entonces bienvenido aquello que intentaba hacernos daño y que al final resulto lo contrario.
Cuando escribo por lo general lo hago buscando orientar o aclarar puntos a los jóvenes, porque ese es el espacio que me tocó vivir y porque veo que hay una seria confusión de valores humanos en ellos, pero nunca sé si lo que resultó en mis breves notas fue bueno para los muchachos o para otras personas que incluso sufren más que ellos.
Le envío un saludo cordial y mis mejores deseos de que esté bien, siempre.
Ing. I. Guerrero Z.

10 09 2016
Silvia Ochoa

El El vie, 9 de septiembre de 2016 a la(s) 7:21 p.m., el espacio del ing.

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