Profesor Julio Luis Sánchez Hernández

27 08 2013

Hace algunos años, un quince de mayo, escribí un breve artículo recordando a algunos de mis profesores. Hice mención en aquella ocasión del profesor Julio Luis Sánchez Hernández, de quien guardo gratos recuerdos desde que cursé mi educación secundaria en la Escuela Tecnológica Agropecuaria No. 42 de las Varas Nayarit, hoy llamada Escuela Secundaria Técnica No. 4 Emiliano Zapata, en la que prestaba sus servicios.

Profr. Julio Luis Sánchez Hernández

Pasó el tiempo desde aquel escrito y hace unas semanas me contactó uno de sus hijos, el Ing. Juan Fernando Sánchez Sandoval, para invitarme a un homenaje que le harían a su padre en la ciudad de Xalisco, Nayarit, lugar donde reside, el martes 13 de Agosto del 2013, evento al que lamentablemente no pude asistir, no obstante le solicité a mi colega que me enviara información al respecto para publicarla en este espacio, misma que recibí hace unos días y que incluye: biografía, currículum y fotografías del reconocimiento que merecida y atinadamente le hicieron al profesor Julio Luis autoridades y profesores de la antigua Escuela Normal Rural de Xalisco, Nayarit, en la plaza principal de la ciudad, frente al edificio de la misma.

De ello y de mis recuerdos dejo constancia aquí.

Inicio con una anécdota…

Pocas veces escuché decir a mis profesores de primaria y secundaria alguna palabra grosera o altisonante, pero en el caso del profesor Julio Luis sabíamos todos en mi grupo -o casi todos- que eso era absolutamente imposible. Quizá se las guardaba para proferirlas después de darnos clases. (¡Ja! No lo creo).

Recuerdo que un día, los más “viejos” de mis compañeros de grupo, y por lo tanto los más maliciosos (en el aula estábamos mezclados adolescentes con edades que oscilaban entre los once y los quince años), se pusieron de acuerdo entre ellos para hacerlo “caer”, tratarían de hacerlo decir una mala palabra, para ello, después de iniciada la clase le preguntaron lo siguiente relacionado con la Apicultura.

-Profe Julio Luis… ¿Cómo es que nacen las abejas?. -Preguntó uno, y el profesor contestó más o menos así…

-Nacen porque la reina deposita huevecillos en pequeños espacios de los panales llamados celdas o alvéolos, ahí crecen larvas que después se convierten en abejas.

-Sí, pero… ¿Antes de poner los huevecillos qué es lo que pasa con la reina?. -Preguntó otro coordinándose con el primero.

-La reina junto con los zánganos salen de la colmena en lo que se denomina “vuelo nupcial” y después de regresar, luego de unos días, pone los huevecillos en las celdas.

-¿El “vuelo nupcial” es como la “luna de miel”?. -Cuestionó otro.

-Sí. Es algo parecido. -Contestó el profesor Julio Luis con seriedad, intuyendo hacia dónde iban las preguntas.

-¿Y qué le hacen los zánganos a la reina en la luna de miel?. -Preguntó el más audaz de los confabulados.

Silencio total del grupo. Todos atentos, hasta las mujeres dibujaron en su rostro la sonrisa pícara, esperando que saliera de la boca del profesor Julio Luis la palabra “prohibida”, o por lo menos alguna vulgaridad, porque según nuestro limitado vocabulario de términos decentes para referirse al hecho, no había escapatoria para él.

El profesor Julio Luis contestó con la seriedad que el caso ameritaba…

-Hmmm… bueno… algunos zánganos la alcanzan y la “fecundan”, y después vuelve a la colmena a poner los huevecillos.

¡Ja! ¡Punto bueno para el profesor Julio Luis! ¡Estrategia fallida de mis compañeros!. Esa fue la primera vez que escuchamos la palabra fecundar, expresión que fonéticamente suena elegante y suave para nombrar un acto que en esos años era un tabú. Después de que el profesor Julio Luis la pronunció nos quedó todavía más claro lo que ya sabíamos, confirmamos que sería absolutamente imposible hacerlo decir malas palabras, de las cuales los adolescentes teníamos un amplio repertorio.

Profr. Julio Luis Develando su placa

Sería raro lector/a que en la vida nunca te hubieses encontrado alguna buena persona; gente noble, trabajadora y bien intencionada la hay en muchas partes. En mi caso tuve la fortuna de coincidir en tiempo y espacio con el profesor Julio Luis, siendo su alumno obtuve de él conocimiento pero también ejemplo. Luego que la vida me llevó a ingresar al cuerpo docente de una escuela del nivel medio superior, aprecié todavía más su esfuerzo, porque a veces la desesperación e incluso la desesperanza hacen presa de uno, mientras que en él fueron cosas que jamás le vi. Cuando alguno de mis alumnos falla en algo le digo: “Joven, tienes un punto malo” y de inmediato recuerdo que esa era la sanción que nos aplicaba el profesor Julio Luis, “punto malo” que anotaba en una pequeña libreta que traía en la bolsa de su camisa, pero que jamás tomaba en cuenta a la hora de calificarnos, eso lo sabíamos todos.

Los que estamos en educación a veces nos quejamos de la carga de trabajo y muchos de los que apenas van a ingresar al gremio docente tratan de evitar a toda costa que los envíen a lugares remotos con apenas el mínimo necesario para subsistir. Hay poca disposición para enfrentar los retos que el quehacer educativo implica. Renegaríamos menos si leyéramos la biografía del profesor Julio Luis, su lectura debería ser obligatoria para todos los que aspiran a ser profesores, incluso para los que ya lo somos, para que al hacerlo descubran -o redescubramos- lo que esencialmente significa ser maestro. Con sus 97 años encima, jubilado hace ya varios años aún sigue siendo una persona productiva, esa es una lección de vida no sólo para los profesores, sino para cualquier mexicano

La vida del profesor Julio Luis sin duda fue difícil, así lo indica su biografía, de aquí para allá, y de allá para acullá, trabajos diversos con salarios reducidos, jornadas de sol a sol, con diez hijos y una esposa que mantener. Diariamente acudía de su lugar de residencia a la escuela secundaria de Las Varas Nayarit trabajando al mismo tiempo en otras escuelas, todo ello no es cosa fácil de llevar a cuestas, no obstante con sacrificios y con el buen ánimo que siempre lo caracterizó consiguió salir adelante y hoy todos sus hijos son profesionistas.

Recordé una anécdota relacionada con el número de hijos del profesor Julio Luis.

Familia del Profr. Julio Luis Sánchez Hernández

La formalidad de la imagen del profesor Julio Luis, pulcramente vestido con pantalón y zapatos negros, con camisa blanca de pliegues en las mangas y corbata negra, bien fajado siempre, muy parecida a la de un imaginario sacerdote, nos resultó contrastante cuando alguien del grupo nos enteró que tenía varios hijos. Los de menos edad (casi niños) pusimos cara de: ¿¡Queeeeeeé!? Y uno de los mayores, más consciente de la naturaleza humana pero igualmente sorprendido, dijo: ¡Ah caray! el profe Julio Luis resultó ser muy “prolífico”. ¡Ja! Fue como bajar a un santo de su nicho y ponerlo al nivel de los mortales. Si en ese entonces hubiéramos sabido que serían diez quién sabe que habríamos pensado. ¡Ja!.

Finalmente agregaré lo siguiente.

Pocas veces puede uno estar seguro del deber cumplido por una persona, pero en el caso del profesor Julio Luis eso es un hecho, emblemático, que representa a toda esa generación de profesores extraordinarios que entregaron su vida a las escuelas. Ejerció un verdadero apostolado en las aulas dejándonos a todos los que alguna vez fuimos sus alumnos un ejemplo de valores humanos practicados. El profesor Julio Luis rebasa fácilmente la categoría de profesor, en realidad es un Maestro de vocación.

Le envío un fuerte abrazo Maestro Julio Luis, y si acaso el destino no me permite reunirme con usted alguna vez para agradecerle personalmente sus esfuerzos en mi educación, quede usted con la plena seguridad del deber cumplido en la escuela y seguro estoy, en su vida. Hablo no sólo por mí, sino por los miles de alumnos que tuvieron la fortuna de cruzarse en su camino.

Sembró buena semilla Maestro Julio Luis, su legado permanecerá para siempre en nuestros pensamientos y en nuestros corazones.

Ing. Ignacio Guerrero Zúñiga
Primera generación de alumnos de la E.T.A No. 42


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3 responses

6 09 2013
sandra

Hola Ing. Guerrero, gusto saludarlo, muy bonitos recuerdos y creo que si hay mas gente buena que mala, usted fue y supongo sigue siendo, porque aún se ha de rodear o crusar con gente buena; afortunado porque tiene un concepto de la vida muy objetiva y es agradecido con los que le dieron buenos ejemplos, pues los sigue recordándo y se los hace saber.
Gracias por sus experiencias y que siga regalándonos sus comentarios.
Saludos.
………….

Hola Sandra…
Muchas gracias por comentar.
Un saludo cordial.
Ing. I. Guerrero Z.

4 09 2013
manitas barcelona

¡Touche! Razonables hechos. Manten este espiritu es un articulo sincero. Tengo que leer màs blogs como este.
Saludos.

28 08 2013
iguerrero

Lector/a ¿Fuiste alumno/a del Profesor Julio Luis? Déjale un mensaje, cuéntanos a todos alguna anécdota.
Saludos y gracias.
Ing. I. Guerrero Z.

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