Los grupos desordenados…

8 11 2010

Sin orden no hay progreso, es una Ley.

El orden aplica en todas las actividades humanas y en las organizaciones (incluso en las no-humanas). No sé de ninguna empresa -sea cual fuere- que hubiese sobresalido notablemente a las demás siendo desordenada en su interior. Los grupos escolares no son la excepción, son empresas cuyo fin es formar mejores personas a través de la transmisión/aprendizaje de conocimientos y de valores, y se requiere orden en ellos para que los temas de estudio puedan desarrollarse a cabalidad por el profesor, sea que éste los explique para su mejor comprensión o que oriente a los jóvenes sobre como apropiarse del contenido de los mismos.

Cada día hay mayor desorden en los grupos de alumnos de las escuelas del Nivel Medio Superior (NMS), es lo que puede verse y es la queja frecuente de los profesores al estar reunidos en cualquier lugar. En esas condiciones difícilmente puede haber avance significativo en la educación de los jóvenes.

Aulas atestadas de jóvenes, y el gobierno buscando que cada día incorporen más con el fin de frenar las opciones que la delincuencia ofrece a los “nini´s” (abrir más grupos sin duda es mejor opción). Muchachos sin valores que piensan que la escuela es un lugar de martirio, no la ven como una oportunidad de prepararse para el futuro. Profesores que no se preocupan por mejorar su cátedra (les pagan igual si lo hacen bien o mal). Familias desinteresadas en la educación de sus hijos, que piensan que los jóvenes solo aprenderán valores en la escuela, no en el hogar (también las hay las que de plano no pueden controlar a sus hijos). Sociedad y gobierno tolerantes con los errores de los jóvenes fuera de la escuela. Medios de comunicación enajenantes. Todo lo anterior amalgamado genera la apatía del estudiante hacia su educación y propicia el desorden en las escuelas.

El orden debe imponerse no solicitarse o -peor aún- implorarse. No es un asunto de solicitudes de maestros y administradores a los jóvenes, no sirve así, y si acaso funcionara solo sería temporalmente pues los jóvenes pronto se olvidan de las peticiones y el desorden empieza a crecer de nuevo, y ¡claro! a renegar todos otra vez. 

Pero… ¿Por qué se da el desorden en los grupos escolares?

Hay diversas causas, que van desde la irreflexiva y esporádica acción de un joven hasta el plan deliberado en contra del sistema o del profesor.

Las diez razones principales por las que se da el desorden en las aulas/escuelas son las siguientes (hay más, pero a mi juicio estas son las más importantes). 

1. La experimentación. Los jóvenes siempre están probando hasta donde pueden llegar con sus acciones. En algunos casos lo hacen inconscientemente, sin absoluta malicia en sus actos (-¿Por qué lo hiciste? -preguntó el profesor. -¡Nomás! –respondió el alumno), pero en otros experimentan con el afán de probar a los demás y de probarse a sí mismos.

2. El mejoramiento de la posición al interior del grupo. Los jóvenes siempre buscarán mejorar su estatus respecto de sus demás compañeros de grupo y se proponen retos que conllevan al desorden, algunos a costa del profesor. Pegar carteles en la espalda del maestro, sillas dañadas para hacerlo caer, (estas dos “hazañas” las he vivido una vez cada una, y espero sean las únicas antes de jubilarme), dobles sentidos (ya perdí la cuenta de las veces que los jóvenes se dirigen a mi mediante esta “pseudo-técnica”),  colas puestas, empujones, connatos y enfrentamientos a golpes, daños a los utensilios de trabajo de profesores y de sus propios compañeros, (lo del auto rayado, las llantas ponchadas y el parabrisas roto, son historias cada vez más frecuentes en las escuelas), etc., todos estos actos buscan demostrar la jerarquía del que los ejecuta y desde luego promueven el desorden. 

3. La manifestación del rechazo hacia las ideas y el orden establecido por los “viejos”. Es una simple lucha generacional librada al interior del grupo.

4. El desinterés hacia una asignatura o hacia la especialidad en la que están. Para ello se necesita la “colaboración” del profesor. Clases sin preparar, desconocimiento de los temas que implica la asignatura que se imparte, desmotivación del propio mentor, etc. Todo esto repercute en el alumno generándole desinterés hacia su educación y en consecuencia buscará distraerse con otras cosas que por lo general redundan en desorden al interior del aula. 

5. La manifestación del estilo de vida (o problemas) que viven en su hogar. Familias disfuncionales, violencia intrafamiliar, divorcios, alcoholismo, etc. son cosas que suceden en el seno familiar y que originan que el joven -a veces de manera inconsciente- incurra en el desorden.

6. La influencia nociva de “amigos/as” al interior y fuera del grupo. Hay casos de jóvenes que en el fondo no son proclives al desorden sin embargo por causa de su amistad con otros que sí lo son, incurren también en él.

7. Liderazgos nocivos al interior del grupo. Sucede cada vez con mayor frecuencia en los grupos, hay jóvenes desorientados que ejercen liderazgos negativos y que arrastran a sus compañeros de grupo a ejecutar acciones equivocadas. Cuando se da lo contrario los grupos asumen una dinámica positiva de trabajo que facilita enormemente el quehacer docente y en consecuencia el aprendizaje de los temas.

8. La falta de seriedad en la aplicación de sanciones por parte de los encargados de aplicarlas. Una vez que los jóvenes han incurrido en indisciplinas, faltas de respeto al profesor y demás, o que se les han detectado problemas de cualquier tipo los cuales son reportados por los profesores a los cuerpos de orientación educativa, psicología o incluso a la administración directiva para que tomen cartas en el asunto, el hecho de que no se apliquen las sanciones correspondientes con la seriedad y la prontitud debidas mostrando una excesiva tolerancia, origina que tanto los jóvenes que cometieron los errores como igual aquellos que no lo hicieron pero que están a la expectativa de las acciones de las autoridades educativas, caigan otra vez en las mismas fallas, tomando al profesor y a la escuela como entidades poco serias, no dignas de respeto. 

9. La falta de carácter en los profesores. Hablar de carácter en un profesor es hablar de decisión y de seguridad en sus acciones. Los jóvenes detectan rápidamente a los maestros tímidos y por lo tanto inseguros. Es un asunto de tonos de voz, modales y miradas. En los casos de maestros faltos de carácter por mucho que conozcan el tema a desarrollar el desorden se hará presente, peor aún si los jóvenes descubren que no saben de lo que hablan ¡Uff!

10. El respaldo desvirtuado que otorgan algunos profesores a jóvenes/grupos. Sucede a veces que colegas profesores asuman posturas en pro de la defensa de los derechos de los estudiantes, quienes al sentirse protegidos/respaldados generan desorden al interior de sus grupos (o de la escuela). Al respecto diré que los jóvenes más que la defensa de sus derechos necesitan orientación, eso significa educarlos y es precisamente para lo que están en las escuelas, lo mejor siempre será enseñarlos a que se defiendan solos. 

Soluciones a la problemática del desorden en los grupos.

Existen varias y de diferente tipo.

1. La primera -y creo, la más importante- es el Dominio del tema. Mucho puede lograr un profesor en materia de orden en sus grupos si sabe de lo que habla. El aplicar secuencias didácticas o de contenido entregando a los jóvenes solo copias de los temas a revisar y poniéndolos a trabajar individualmente o en equipos sin absolutamente haberles demostrado antes (o sobre la marcha) que se domina el tema que se estudia, es causa de que sus alumnos comiencen a perderle respeto al profesor. Es fundamental entonces que los jóvenes tengan perfectamente claro que el profesor conoce el tema. 

2. La segunda, (que no por ir después de la primera es menos importante). Mantener siempre ocupados a los jóvenes. Buscar el equilibrio entre el tiempo disponible y el contenido a estudiar (o los ejercicios a resolver). Si se le atosiga al alumno con un número de cosas que no alcanzará a resolver en el tiempo que dure una sesión, le vendrá el desinterés, no resolverá nada y enseguida llegará el desorden. Sucede igual si el profesor lo pone a resolver un número de cosas que concluye en la mitad del tiempo restante de la hora-clase. Se requiere pues equilibrio en los quehaceres asignados a los jóvenes.  

3. Otorgar al aspecto de la disciplina escolar mayor puntuación en la evaluación continua de los jóvenes. Simple de aplicar y funciona bien.

4. “Negociar” con el grupo. Calificar a los alumnos de mayor a menor en las puntuaciones obtenidas por todo el grupo, bajo el compromiso de conservar la disciplina entre todos. El mayor con diez y el menor con seis.

5. “Presionar” al grupo a través de sanciones por todo. En lo que he visto esta forma de meter orden al interior de los grupos le genera problemas tanto al profesor como a los jóvenes, e incluso a los padres de familia, no obstante es una opción que sí funciona.

6. Fomentar el profesor una mejor relación de comunicación con sus alumnos a través de actividades comunes dentro y fuera de la escuela. Campañas de carácter social, eventos o convivencias (sin que medie el alcohol).  

7. Sensibilizar a los padres de familia. Generar reuniones extraordinarias con los padres de familia, explicándoles las bondades de la asignatura que se trate, concientizándolos para que a su vez sensibilicen a sus hijos. Para el caso de materias técnicas la concientización es más sencilla si se tocan aspectos del dinero que obtendrían los jóvenes si dominaran los aspectos técnicos de las materias.

8. Sensibilizar al alumno. Sobre todo en cuestiones del dinero que obtendrían si dominaran la técnica (o el oficio) que implica una asignatura. 

9. Dinámicas al interior del grupo. Refuerzan el aspecto del control de grupo por el profesor.

10. Todas las anteriores.

Es lo que mi experiencia laboral de veintiséis años de servicio ininterrumpido en educación media superior, me permite decir.


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4 responses

17 02 2014
kar

buen dia! de verdad que es muy bueno el informe que realizo, el fin de semana estuve buscando algo que pudiera motivar a mis estudiantes en el tema, soy especialista en castellano y literatura, pero hoy logre darme cuenta que hace falta mucho mas… uno de los estudiantes vino con su madre y ella le hablaba y el chico no prestaba atencion parecia que ella no hablaba con el, entonces esa falta de respeto y ese mal comportamiento viene desde los valores que son enseñados en el hogar, ahora mi preocupacion es.¿si ese chico no atiende ni a su madre, como hago que se interese por mi materia? es dificil esto de ser profesor!:)
………………

Hola Kar…
Así es, ser profesor es complicado mayormente si no hay apoyo de los padres de familia. Lo que queda en casos como el que planteas es cumplir en lo personal, si los demás no asumen su responsabilidad por lo menos tener la satisfacción del deber cumplido.
Saludos y ¡Ánimo!.
Ing. I. Guerrero Z.

31 05 2011
Norma Ofelia Carmona Moreno

Por casualidad encontre estos comentarios, por cierto muy buenos y atinados. Soy madre de familia y trabajo como secretaria en una secundaria y efectivamente en ocasiones hay desorden y falta de respeto hacia los maestros. Pero el problema principal de esto viene desde casa, da tristeza ver y oir como algunos alumnos se dirigen hacia sus padres y estos a pesar de oirlos no dicen nada. Les digo a los jovenes que existen dos palabras cortas y sencillas “por favor” y “gracias”. Pero en fin seguir trabajando y aportando cosas buenas como las que usted escribe y aplicarlas en la medida de lo posible. P. D. Siempre se aprende algo.
…………….

Hola Norma…
Muchas gracias por su comentario.
Muy cierto lo que dice.
Un saludo cordial.
Ing. I. Guerrero Z.

23 02 2011
nhora garcia

me parece excepcional su trabajo.. pues me dió luces para entender la indisciplina de algunos de mis estudiantes…porque la verdad es bastante complicado trabajar con adolescentes.
……………

¡Ja! vaya que sí es complicado.
Un abrazo solidario colega.
Ing. I. Guerrero Z.

8 11 2010
JOSÉ LUIS LÓPEZ DURÁN N

Excelente reflexión Maestro I. Guerrero; Para los maestros así como para los Padres de familia y Autoridades, si nos unimos los tres y estamos al pendiente de los actos de nuestros hijos, lograremos un México con un futuro mejor.
J. L. López Durán, Cuernavaca.
…………

Hola José Luis…
Gracias por su comentario.
Completamente de acuerdo, hace falta integrarnos mejor las tres entidades y seguramente la educación mejorará.
Un abrazo.
Ing. I. Guerrero Z.

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