Padre, Papá, “papi”, y después…?

19 09 2010

Correo FWD para reflexionar.

Hay mucho de verdad en las siguientes líneas, cada padre de familia sabrá interpretarlas y ubicarse en la dimensión exacta de su autoridad paterna. Aunque… lo que importa en realidad, es el resultado de la forma de ejercer la autoridad, pues hay familias con padres autoritarios a las que les funciona bien ese estilo, y a otras no, y también hay familias “democráticas” en las que las decisiones se toman por “todos” y que obtienen buenos resultados en la formación de los hijos, no obstante estas últimas a veces propician libertinaje. En fin, no hay recetas, cada cabeza es un mundo y cada familia es un complejo sistema.

Ing. I. Guerrero Z.
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Estimados amigos:

Daniel Samper Pizano es un abogado, periodista, cuentista, columnista y novelista colombiano, colaborador de varios medios escritos y televisivos. Hermano del ex presidente Ernesto Samper Pizano y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, es columnista habitual del diario “El Tiempo” en la columna llamada “Cambalache”, ha colaborado en publicaciones como “El Malpensante”, “Semana” y “Gatopardo”, sus escritos se caracterizan por tener un amplio y agradable sentido del humor y crítica social.

Con afecto comparto con ustedes un formidable y agudo artículo sobre el “Jefe de la Familia” llamado: Padre, Papá, Papi.

Por Daniel Samper Pizano.

Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como si no fuera dictamen de Dios sino reglamento de la Federación de Fútbol. Imperaban normas estrictas de educación: nadie se sentaba a la mesa antes que el padre; nadie hablaba sin permiso del padre; nadie se levantaba si el padre no se había levantado; nadie repetía almuerzo, porque el padre solía dar buena cuenta de las bandejas: por algo era el  padre…

La madre ha constituido siempre el eje sentimental de la casa, pero el padre era la autoridad suprema. Cuando el padre miraba fijamente a la hija, esta abandonaba al novio, volvía a vestir falda larga y se metía de monja. A una orden suya, los hijos varones cortaban leña, alzaban bultos o se hacían matar en la guerra.

-Padre: ¿quiere usted que cargue las piedras en el carro y le dé de beber a las vacas? ¡Cuánta fuerza tenía el padre!

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en el papá. El mero sustantivo era una derrota. Padre es palabra sólida, rocosa; papá es apelativo para oso de felpa o perro faldero. Demasiada confiancita. Además -segunda derrota- “papá” es una invitación al infame tuteo. Con el uso de “papá” el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el padre era el padre – ¡Pero, papá, me parece el colmo que no me prestes el auto…!

A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle de una bofetada el cigarrillo y media jeta, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a casa y a organizar bailes y convivios, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban: “bueno, tranquiliza saber que están tomándose unos traguitos en casa y no en quién sabe dónde”.

El papá marcó un acercamiento generacional muy importante algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la  sala mirando el televisor, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa. Y a usar el teléfono sin permiso, y a sustraer billetes de la cartera de papá, y a usar sus mejores camisas. La hija, a salir con pretendientes sin chaperón y a exigirle al papá que no hiciera mala cara al insoportable novio y en vez de “señor González”, como habría hecho el padre, lo llamara “Tato”.

Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero bastante maltrecha Nada comparable a la figura de prócer del padre. Era, en fin, un tipo querido, de lavar y planchar, a quien acudir en busca de consejo o plata prestada.

Y entonces vino “papi”. “Papi” es invento reciente, de los últimos 20 o 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta o se le solicita, sino que se le notifica. – “Papi”, me llevo el auto, dame para la gasolina…

A “papi” lo sacan de todo. Le ordenan que se vaya a cine con mami cuando los niños tienen fiesta y que entren en silencio por la puerta de atrás. Tiene prohibido preguntar a la nena quién es ese tipo despeinado que desayuna descalzo y en calzoncillos en la cocina.

A papi le quitan todo: la tarjeta de crédito, la ropa, el turno para ducharse, la afeitadora eléctrica, la computadora, las llaves… Lo tutean, pero siempre en plan de regaño:  ¡Tú sí que la riegas “papi”, no me vuelvas a llamar “chiquita” delante de Juanca…!

Aquel respeto que inspiraba padre, con papá se transformó en confiancita y se ha vuelto franco abuso con papi: – Oye, “papi”, me estás acabando el whisky, “panzón”, “bodoque”,…

No sé qué seguirá de “papi” hacia abajo. Supongo que la esclavitud o el destierro.

Yo estoy aterrado porque, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de hijos, mis nietas han empezado a llamarme “bebé”.



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4 responses

2 03 2011
onna tsuki

Hija de padre que finalizó con ser hija de papi muchos años despues, aun asi con el cambio en la misma generación no le he perdido el respeto a mi padre ni se diga a mi madre, jamás los tuteo e inculco eso a mi hija podre ser madre con tolerancia a mami y espero con ansias la oportunidad de ser abuela con tolerancia a abue, pero como van las cosas. saludos.
……………

Hola Onna…
Gracias por tu comentario.
Un saludo cordial.
Ing. I. Guerrero Z.

23 10 2010
Maki58

¡Magnifco artículo¡ divertido además.
Mi punto de vista:
No tuve el infortunio de tener padre, tampoco papá y disfrute por muy poquisimo tiempo a mi papi (él falleció cuando yo contaba con 7 años y el tenia 27).
Creci sin el sostén y arraigo de una familia pues mi madre tenia que trabajar y yo a mi edad fngir como madre de mis tres hermanos de 5, 3 y 1 año de edad; así pues me tuve que crear mi propio sistema de valores, observar muy bien qué se debe y que no hacer, mis hijos me llaman mami o mamá, hasta hace algo así como 5 años que mi hijo mediano (24) sin razón alguna me empezó a hablar de “usted”. Me sorprendió algo negativamente pues en mi criterio eso ni demuestra respeto y amor y sí marca una distancia emocional importante -recuerden quienes han leido los escritos que pergeño por aqui que tengo 52 años, si que mi generacion fue la generación sandwich: esclava de sus padres y esclava de sus hijos- Aunque eso en mi casa nunca se produjo, muy pronto les hice saber a mis hijos -tengo 3: uno de 35 años, uno de 24 y una de 23- que yo NO era ni podía ser su amiga; que los amigos se eligen y que yo era su madre, para escucharlos, amarlos, y si no me cuadraba lo que hicieran darles sus “cates” jajajajajaajajajjaaj, si señores, creo firmemente en la educación antigua aunque parezca que me contradigo, segun Quino hablando por medio de Manolito: más vale trancazo al contado que castigo a crédito. -Lo malo de este sistema es que a muchos padres se les olvidó que el asunto era educar no martirizar ni maltratar, no es lo mismo dar una palmada en salva sea la parte que otras acciones que no deseo ni mencionar aqui.
Soy abogada y sé que el código civil dice que los padres tienen derecho a corregir moderadamente a los hijos.
En fin a lo mejor este mensaje es´un galimatias pero señores, en conclusión el asunto es “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no le alumbre”.
Ser padre no es sencillo, los bebés no vienen con instructivo y uno hace lo mejor que el instinto paterno, las circunstancias, la educación, etc., nos permite hacer, el ingrediente principal, creo, es amar a nuestros hijos, tanto que si es necesario defenderlos de ellos mismos.
En mi familia se ha apoyado a los hijos hasta en tanto son estudiantes, con sus obligaciones familiares para contribuir con el bienestar familiar.
En cuanto que han dejado de estudiar (mi hija no ha concluido la preparatoria) se suspende todo apoyo económico, solo se provee de casa y comida siempre y cuando cooperen con los deberes familiares y además trabajen.
Tal vez no es lo mejor, pero bueno, a mi me ha funcionado: estar ahi en momentos de verdadera necesidad y mandarlos al carajo cuando se quieren pasar de vivos.
jajajajajjajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaajajaj
Besines
Maki

22 09 2010
SAMUEL MARTINEZ

Hola Ing. I. guerrero, quiero expresarle mi admiracion por su espacio, hace como un año le pedi ayuda para obtener informacion para un trabajo que hacia para mi titulacion y fue de mucha ayuda, por un virus fue que perdi su direccion web de mis favoritos, paso el tiempo y revise mi bibliografia de mi trabajo y me encontre denueva cuenta con la direccion de este su ciberespacio y estos ultimos dias he andado revisando los articulos que presenta aqui.

Hay mucha verdad en lo que dice. mi padre era duro cuando era pequeño.y ahora ya no lo es tanto,alcontrario me da la confianza de poder tutearlo. pero no me gusta hacerlo. creo que es mejor decirle padre y guardar la tradicion de una familia. Honrar a los padres es algo que siempre hay que hacer, no soy muy religioso ni nada por el estilo. pero creo que es algo que siempre debe de haber por parte de los hijos hacia sus padres. Aun que aveces no se aplique en algunos casos.

Saludos Ing. I. Guerrero.

att: Ing. Samuel Martinez.
………….

Hola Samuel…
Excelentes palabras las tuyas.
Mejor aún viniendo de un hijo que el “solito” ha llegado a la conclusión de que guardar respeto hacia su padre/madre es lo mejor. Igual yo, a mi padre jamás le hablé de tú, y a mi madre que aun vive con ella si tengo algo más de confianza y le hablo a veces bromeando incluso por su nombre, pero por mi mente jamás ha pasado “igualarme” a ellos. No obstante, mis hijos me tutean y con ello he conseguido darles confianza y tener un mayor acercamiento, cosa que con mi padre jamás sucedió, siempre guardamos distancia y eso -según veo- no funciona para una buena comunicación.
Yo no estoy a favor ni en contra del tuteo de los hijos hacia los padres, me parece que una autoridad muy rígida propicia la falta de comunicación y que en cambio una autoridad muy flexible propicia el libertinaje de los hijos. Así que los padres de familia deberíamos tener cuidado y buscar estar entre el “verde y azul”, entre el “estira y el afloja”, etc.
En fin… lo mejor es lo que le funciona a cada quién…
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

¡¡¡ se feliz ¡¡¡

20 09 2010
RAFAEL QUEZADA LUCERO

Muy bueno el comentario final ya que su servidor solo ha sido hijo de papá y papi de mis hijos aún no se me ocurre que podré ser de mis nietos.
Gracias.
…………..

Hola Rafael…
Igual estoy… ¡Ja!
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

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