Toda evaluación es subjetiva.

2 05 2010

y en educación… peor todavía.

Evaluar en las escuelas a alumnos, a maestros, a administradores, etc., es sumamente complicado, no se puede saber con certeza si los resultados de la misma arrojarán lo que se pretende descubrir. Evaluar para saber cuál es el mejor alumno, o cuál es el mejor profesor, en el mejor de los casos concluye en una hipótesis razonable, y en el peor, en una alucinación.

Por ejemplo…

El mejor alumno no siempre es el que obtiene un diez de calificación. Mucho tiene el que legalmente lo obtuvo, sí, pero de ahí a que un profesor afirme con toda seguridad que es “el mejor alumno” es algo que puede cuestionarse. En educación también cuenta el esfuerzo de aquellos que a pesar de sus carencias materiales y humanas obtuvieron un seis o siete de calificación, y ya sabemos que el esfuerzo es un elemento difícil de medir, que a veces no se refleja en el número que arrojan las pruebas finales a las que sometemos a los jóvenes, y desgraciadamente los profesores no estamos todo el tiempo con ellos para medirlo continuamente.

Otra cosa. Algunos jóvenes se vuelven un manojo de nervios a la hora de ponerlos frente al pintarrón o al aplicarles un examen, y una persona en situación de nervios ya sabemos que no coordina bien sus ideas.

En consecuencia, la evaluación que frecuentemente se basa en dos o tres factores (entre los cuales destaca el examen) deja mucho que desear, mayormente por el elevado número de alumnos que debe atender un profesor.

Considerar que los mejores alumnos son los que obtienen un diez de calificación y publicarlos en el blog (cuadro de honor), ya me ha costado críticas de los lectores.

Por otra parte…

Es verdad que de los alumnos que destacaron positivamente en la escuela la mayoría continuarán bien en otros niveles (escolares o laborales), pero… ¿nunca has sabido lector/a de alguno/s de tus compañeros de estudios en los diferentes niveles escolares, los cuales en su momento constataste su excelencia y que hoy están por debajo tuyo en los diferentes aspectos de la vida? ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó si siempre se distinguieron positivamente en su evaluación?

También es verdad que la mayoría de los alumnos desordenados, apáticos, completamente inadaptados (escolarmente hablando), seguramente terminarán mal sus estudios (y quizás la vida), pero… ¿y el resto que a pesar de los desalentadores pronósticos cambian para bien y logran sobresalir? ¿Cuántas veces los profesores hemos visto o sabido de alumnos desordenados que mientras estuvieron con nosotros fueron malos estudiantes y que después de terminar su bachillerato obtuvieron excelentes resultados, sea en niveles superiores o en los trabajos que desempeñaron? ¿Qué fue lo que pasó si siempre se distinguieron negativamente en sus evaluaciones?

En conclusión…

La evaluación nos da pistas a los profesores para tener “algo de tranquilidad” o menos cargos de conciencia al poner un cinco, siete o diez de calificación a los alumnos, pero solo son eso, pistas, porque certeza absoluta al poner un número jamás la tendremos.

Pero hay casos todavía más complejos como es la evaluación de los profesores.

Si vas a evaluar a un maestro toma en cuenta que:

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Tiene más “papeles”, maestrías o doctorados.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Tiene mayor antigüedad en el sistema.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Les cae “bien” a los alumnos.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Gana más dinero.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Para enseñar utiliza las herramientas tecnológicas más sofisticadas.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Para enseñar utiliza los recursos didácticos, teorías de la educación, o corrientes filosóficas más modernas y/o complejas.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Acredita (o reprueba) a TODOS sus alumnos.

El mejor maestro NO siempre es aquel que: Se pasa todo el tiempo escuchando a sus alumnos, compartiendo sus penas ¿y los temas a aprender qué?

El mejor maestro NO siempre es aquel que…

¿Entonces? NADA, la evaluación en el ámbito educativo es sumamente complicada, subjetiva se dice y con razón. En un momento escolar se puede medir qué maestro o qué estudiante sabe sumar dos más dos, pero obtener una completa certidumbre al evaluarlos es una utopía.

S i n c e r am e n t e
Ing.  I.  Guerrero  Z.



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3 responses

6 11 2016
ZULEMA

Realmente me llegó al alma su comentario

11 10 2012
Gabriela Mcl

Me ha gustado :D

1 06 2010
juan carlos salto ortiz

gracias por el esfuerzo y la dedicacion que usted tan fervientemente invierte en este espacio virtual, asi mismo siento la imperiosa necesidad de sentirme enormemente motivado a seguir con humildad el ejemplo de aprender para enseñar que usted inculca con ejemplo cada vez que aporta algo nuevo a todos nosotros.
………….

Hola Juan Carlos…
Muchas gracias por tu comentario. En realidad es un placer hacerlo.
Un abrazo.
Ing. I. Guerrero Z.

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