Poe_Mario.

14 04 2010

Un precioso poema del Profesor Mario Manuel Montero Medina.

Y su alegría aún no nacía,
Mal se sentía sin validez,
Hacía fiestas, solo quería
Un cariñito sobre su piel.

Me duele el alma cuando lo veo
Frente al espejo buscando charla
Y por su mente presiento y leo
Que no hay rareza para encontrarla,
Tal pareciera que al contemplarse
Nada distinto él se encontrara,
Que hasta sonríe al reflejarse,
Después parece que preguntara:

-¿Por qué la gente de mi figura
Se ríe siempre cuando me advierte?,
¿por qué conmigo la vida es dura
Y sus desdichas solo me vierte?,
¿por qué los niños de por mi calle
Corren nerviosos cuando me miran?,
¿por qué burlones son con mi talle
Y por qué algunos hasta me tiran?
¿Por qué mamita, por qué papito
Caricias pocas en mi se invierten,
Si nunca lloro, si nunca grito.
¿Por qué conmigo no se divierten?
Si soy tan bueno, mal no me porto,
Bebo mi leche, como mi sopa,
Si todo esto fuera muy poco,
Lavo mis dientes, guardo mi ropa.
Yo nunca riño con mi hermanita
Sino al contrario, ella me enseña,
Cuando la busco jamás me evita
Y no se rinde si le hablo a señas.
Yo no soy perfecto, madre mía,
Pero quién lo es en este mundo
Donde vive el ladrón y el arpía;
El parricida y el furibundo.
Yo no peco en eso, padre mío,
Solo es mi anhelo, mi mayor afán
Que te rías cuando veas que yo río,
¡ya no llores por culpa de mi dawn!-

Eso aventuro, cuando mi hermano
Se posa tanto frente al espejo,
Y sin respuesta de ese reclamo
Él se retira con cierto dejo.

Pero algo extraño pasa aquel día,
Brota una luz que al mirar destella,
Nace del cielo, tiene esta vía,
Parece que Dios viniera en ella.

Después recuerdo fuerte clamor,
Gritó mi padre: -¡perdóname Dios mío,
Perdóname, perdóname Señor!,
Tú eres el timón de mi navío,
Absuelve, Señor, mi sinrazón,
Mi razón tenía en extravío.
Yo tenía ciego el corazón,
El sentimiento mutilado,
Desahuciada tenía mi ilusión,
Era yo el discapacitado-

Mi hermano absorto en el relato
Oía a mi padre muy quietecito,
Luego lo abraza por largo rato
Y solo dice: ¡Quelo papito ¡-
Miro a mi padre, ¡ cómo lo ama!,
Por los abrazos que le dirige.
Mira a mi padre fijo a la cara,
¡quelo papito!, de nuevo elige.

Como si mi Dios de pronto hiciera
Que en el pequeño mi padre entrara
Y en sus adentros él solo viera
Un ser perfecto por donde andara.

Desde ese día cambió su ceño
Por una risa, risa sin fin,
No la detiene ni con el sueño
De la tristeza ya no es afín.

Se alejó por siempre de su espejo.
Niño y padre viven con cariño,
Y como él no puede hacerse viejo
Mi padre ha empezado a hacerse niño.

-¡Perdóname, perdóname pequeño!-
Todas las noches le dice a su hijito.
Él, antes de encontrarse con el sueño
Reponde: -¡Quelo, quelo papito!-

“jamás el hombre debe juzgar
Todo regalo que dé el Eterno,
Porque imperfecto suele quedar
El hombre sano …
Más que el enfermo.”



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One response

17 05 2010
Lucy Moreno

Que lástima que en el CBTis No. ** de Monterrey, N.L. los maestros de matemáticas en todas sus modalidades, le hablen al pizarrón y no a los alumnos.
Los alumnos lo reportan al Depto. de Docentes, Subireccion Técnica, Dirección y bien gracias nadie hace nada, **** HASTA CUÁNDO..?

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