¿Quién secuestró a los maestros?

7 03 2010

Hace algunos días recibí de mi colega y amigo el Lic. Miguel Bernal, los artículos escritos por la Sra. Lucrecia Rego de Planas en los que hace una crítica de la enseñanza actual en las escuelas. Tales notas puedes verlas en: http://www.es.catholic.net

Capítulo I. Capítulo II. Capítulo III. Capítulo IV.

Después de haberlos leído me nació escribir algo al respecto, pero antes, permiteme lector/a señalar algunos puntos que me parecen importantes.

1. Hasta antes de recibir los mencionados textos, jamás había oído hablar de la Señora Lucrecia Rego de Planas.

2. Hay grandes verdades en lo que dice la Señora Rego de Planas, tantas que sería largo enumerar y estoy seguro que serán -si no es que ya lo son- muy útiles para todos los que debaten acerca de las dos formas de llevar a cabo la educación actual: el Constructivismo y el Tradicionalismo. Dado el carácter y la importancia del tema no queda más que agradecerle que se haya tomado el tiempo para escribir sus reflexiones, cosa que en primera instancia y por obligación nos correspondería a los profesores.

3. La Señora Rego de Planas habla de las teorías de los grandes filósofos/pensadores/autores/pedagogos como Piaget, Bloom y demás, que han habido en la educación a lo largo de la historia. Los profesores sabemos que la educación de los jóvenes comienza en el hogar, entonces, la Señora, siendo una madre de familia que ha vivido las bondades y/o desdichas de las dos corrientes mencionadas sus puntos de vista son muy valiosos para todo el magisterio. Sus investigaciones respecto de la educación las empató con su realidad particular. No solo expone la teoría sino situaciones y vivencias propias y también comenta acerca de las competencias, que es, digamos, lo más “nuevo” en materia educativa en las escuelas.

Lo que escribo a continuación son mis comentarios/reflexiones acerca de las notas mencionadas, me avalan veinticinco años de servicio en la educación trabajando con jóvenes adolescentes mexicanos de entre catorce y dieciocho años.

Mis coincidencias con la Señora Rego de Planas a partir de la interpretación de sus textos…

Coincido en el sentido de que hay un problema con la educación actual. A mi juicio ya no satisface las expectativas de nadie.

Coincido en el sentido de que la estrategia implementada para resolver el problema educativo actual no es la correcta, el Constructivismo no es la octava maravilla. Sin embargo -espero coincidir con la Señora Rego de Planas- algo tenemos que hacer TODOS para revitalizar la educación.

Coincido en que hay un problema con muchos de los profesores, pedagogos, psicólogos y demás personajes protagonistas de la educación. Su misión, o la desconocen, o no la entienden o simplemente no les interesa.

Mis discrepancias…

Difiero de la Señora Rego de Planas en que el problema educativo solo sea atribuible a los profesores, psicólogos y pedagogos de las escuelas. No menciona los otros factores fundamentales para que el problema se dé: padres de familia, autoridades administrativas oficiales, medios de comunicación, gobierno y sociedad. Por lo tanto su análisis me parece incompleto.

Difiero de la Señora Rego de Planas en que los mejores pedagogos hayan sido los santos que menciona (San Juan Bosco, San Marcelino Champagnat, etc.). Para mi no hay absolutos. “Nada” es absolutamente bueno, o absolutamente malo, y menos en pedagogía. Cuando en pedagogía se cuestiona una forma, estilo, camino o proceso me parece que no se debe caer en el extremo de decir que el otro es absolutamente peor, hacerlo es caer exactamente en lo mismo que se cuestiona. Lo mejor -a mi juicio- es ver las cosas equilibradamente y combinar las ideas, sacar de todas lo mejor y conformar algo “nuevo” mejor acoplado a los tiempos actuales.

Difiero de la Señora Rego de Planas en que los niños nacen con mancha. Para mí todos los que nacen son triunfadores, así que no empecemos diciéndole a un inocente que está manchado por el pecado de nadie. Los niños nacen por necesidad, sin culpa, inmaculados.

Puedo entender -porque lo he vivido- que los planes de estudio no estén adecuados a la edad de los jóvenes. ¿Podemos presionar al niño/adolescente para que aprenda los temas? Sí, sin embargo la educación no debe conseguirse a la fuerza, me inclino por la idea de que la educación debe gozarse por todos sus protagonistas, no sufrirse. Cada tema requiere una edad mental del aprendiz, y según veo en la escuela hay un desfasamiento entre lo que se enseña con la madurez del individuo.

A continuación extraigo algunos de los párrafos de los escritos de la Señora Rego de Planas que me parecieron importantes y comento acerca de ellos.

“Es humanamente imposible que 200 sacerdotes (por más sabios y santos que sean) puedan supervisar y controlar lo que sucede en 8000 colegios y 50 universidades.

Pero… orgullosos y embelesados con los grandes números (que podemos ver publicados en todos sus folletos) muy pronto dejaron que prevaleciera la cantidad sobre la calidad. Olvidaron su carisma educativo que decía que sus escuelas fueron fundadas para formar niños sabios y santos, verdaderos hombres cristianos, amantes del saber, buscadores de la verdad, capaces de transformar la cultura, pues… al tener que contratar maestros de todo tipo, sin mayor selección, para poder “medio-atender” a los cientos de miles de alumnos, muy pronto limitaron su acción educadora a cumplir con el mínimo requerido por las leyes educativas de cada país y en “sacar horneadas de alumnos” cada año, que supieran más o menos lo indispensable para sobrevivir en la Universidad.

Y digo “más o menos”, porque ni siquiera eso se está consiguiendo. Las Universidades, al estar recibiendo alumnos pésimamente preparados, han tenido que inventarse una materia “cero”, en la que les intentan enseñar a los alumnos las bases matemáticas indispensables que debieron aprender en primero de secundaria.”

Cuanta verdad hay en lo que dice la Señora Rego de Planas en esta parte de sus escritos. Actualmente la política educativa -en todas las escuelas- es mantener al mayor número de alumnos en las aulas, independientemente de cómo terminen sus estudios. Por eso en las escuelas públicas tenemos grupos de hasta cincuenta y cinco alumnos. Es humanamente imposible que un profesor pueda supervisar, controlar, dar una buena cátedra y además evaluar a un grupo tan numeroso de jóvenes naturalmente inquietos. Agreguemos además que no es solo un grupo el que tiene un profesor del Nivel Medio Superior sino varios.

“¿Qué tienen que ver los psicólogos con el deterioro de la enseñanza? Mucho.

En primer lugar, no sé bien por qué los metieron en las escuelas. Hacían mucho menos daño antes, cuando estaban fuera, en sus consultorios, encargados solamente de los exámenes de admisión (que me parecen muy bien) en la época de inscripciones. Y sólo les llegaban, en medio del año, los casos de alumnos problema. Cuando así era, le hacían daño sólo a los alumnos problema, que ya eran de por sí un problema, así que su labor no hacía mayor mella en la institución educativa.”

Difiero. Me parece que las escuelas deben tener no uno sino varios psicólogos en un cuerpo bien formado de orientación educativa. He visto muchos casos de alumnos y de grupos problema y no es por los psicólogos -que malos efectivamente los hay-. Desgraciadamente hay muchos casos de jóvenes sin intereses, problemáticos, dados a los caminos cortos y fáciles por lo cual se dificulta su educación, y en todo ello no intervienen psicólogos. Pienso que el problema de los jóvenes apáticos se inicia en la familia. La escuela es una prolongación del hogar y la educación que se recibe en ella es una continuación de la educación que recibe cada quién en su casa. Lo anterior por una parte -la mayor creo-, pero por otro lado está la forma tan simple en que ingresan a trabajar en las escuelas personas sin la preparación adecuada. Deberían existir mejores filtros laborales.

“El psicólogo trata de quitarle todas las cruces al niño y lo hace pensar primero en sí mismo y sólo en sí mismo. Olvidándose de Dios, pretenden tomar su lugar. Es imposible que puedan orientar al alma humana yendo en contra de las recomendaciones de su Creador.”

Un buen psicólogo buscaría quitarle todas las trabas (o cruces) a cualquiera. Un niño liberado de cualquier sentimiento negativo es un Ser humano con mejores posibilidades de crecimiento personal y social. De hecho los sacerdotes cuando confiesan a la gente lo hacen precisamente para liberarlos de sus culpas, mismas que pudieran mantenerlos “atorados”, con ello pretenden que continúen con sus vidas de una mejor manera. La extremaunción es en sí misma un hecho liberador. Psicólogos y sacerdotes en esencia tienen el mismo fin: liberar, unos a través de su ministerio y otros a través de la ciencia. El problema no son los psicólogos ni la psicología en sí, el problema como siempre es la mala interpretación que se hace de esta ciencia y su pésima aplicación. Es como el estropajo, en manos expertas limpia el cuerpo, pero en otras raspará la piel o dejará la mugre.

“Pasemos al tercer grupo enemigo de la educación católica, el más nocivo de todos: Los PEDAGOGOS.

¿Por qué son tan malos?

En primer lugar, porque para que tenga razón de existir un pedagogo, forzosamente debe existir un mal maestro. Para justificar su existencia, no les ha quedado otro remedio más que pregonar a los cuatro vientos que todos los maestros son malos, que ningún maestro sabe enseñar, que los maestros son seres obtusos, impositivos y pasados de moda.

Su extensa labor de desacreditación del magisterio y de todas las técnicas tradicionales de enseñanza ha surtido efecto (un efecto abrumador) y han terminado desterrando de las aulas a los mejores maestros, ésos que sí enseñaban a los alumnos y han ocupado sus puestos, conociendo mucho del “desarrollo evolutivo del niño” y sin saber nada, absolutamente nada, de las materias que deben enseñar.”

De la educación católica definitivamente si son enemigos los pedagogos y la mayoría de las veces también lo son de la educación laica. Pasan por encima de la experiencia de los profesores, hacen a un lado años de servicio amparados en que lo conocen todo en materia educativa, buscan homologar alumnos y procesos. Nada más lejano de lo que viven profesores y alumnos. Todos los grupos son diferentes. En el tiempo que tengo como docente jamás, lo reitero, ¡JAMÁS! impartí una clase de la misma forma en dos grupos de alumnos, es más, ni siquiera las notas que hice en un año me sirvieron íntegramente para el otro.

“Con la llegada de los pedagogos y sus “modernas” técnicas de enseñanza, basadas en el “desarrollo evolutivo del niño”… mi hijo de diez años (cuarto de primaria) apenas está empezando a dominar las tablas de multiplicar, lee trastabillando, sin puntuación ni entonación alguna; escribe con una letra terrible, sin respetar márgenes ni renglones y sin poner mayúsculas, acentos ni puntos. Por supuesto, tiene una noción bastante borrosa de cómo vivía el hombre primitivo y no tiene ni la más remota idea de las divisiones del reino animal y vegetal (al parecer, los pedagogos eliminaron esos temas “difíciles” en los nuevos programas educativos). Lo más triste del asunto es que mi niño tiene muy buenas calificaciones… ¿cómo es esto posible? ¿en qué piensa la maestra cuando imprime en el cuaderno de mi hijo un sello de tinta que dice “¡ERES UN CAMPEÓN!” sobre una plana plagada de tachones y faltas de ortografía?

Es totalmente frustrante esa falta de exigencia en la forma de calificar, pues nos quitan todas las armas a los padres que queremos que nuestro hijo haga las cosas bien hechas.

Me ha sucedido cientos de veces que les he dicho:

– Vuelve a hacerlo. Si entregas eso tan mal hecho te van a poner un Cero grande y redondo!

– No… ma … ¿cómo crees? ¡La maestra no se fija en eso!

Y… tristemente siempre han tenido razón. Al día siguiente llegan con su sello de “¡MUY BIEN HECHO!” sobre la tarea a la que yo le hubiera puesto cero y hubiera obligado a repetir.”

Malo, pero cierto. La realidad es que un maestro que acredita a todos sus alumnos tiene menos problemas. Todavía más, hay mayores estímulos para los profesores que acrediten a todos sus alumnos. Así que: las “estrellitas en la frente” y los letreros de “ERES UN CAMPEÓN” seguirán apareciendo porque en ello hay un afán de ganar más dinero y de tener menos problemas tanto en el sistema educativo como con los padres de familia, pues es bien sabido que muchos confunden la natural protección de sus hijos con el sobreproteccionismo y son capaces de enfrentar al maestro por una nota mala en la boleta de calificaciones.

Una de las cosas que apoya el constructivismo es precisamente la de que el niño/adolescente aprenda equivocándose. Bajo esta visión “alcahueta” los malos profesores se convierten en meros espectadores del hecho educativo, incapaces de decirle al aprendiz: “tienes cero y vuélvelo a repetir”.

En 1997 tuve que estudiar, siendo actuario matemático de profesión, un curso de posgrado en Pedagogía. Recuerdo que en cada clase me asombraba de la cantidad de terminajos extraños que usaban los pedagogos para nombrar las cosas más sencillas: “constructo”, “taxonomía”, “proceso metacognitivo” y otras cosas por el estilo… un lenguaje claramente complicado y antipedagógico.

¡Ja! Totalmente de acuerdo con la Señora Rego de Planas, de hecho hace algún tiempo escribí algo al respecto.

¿Quién es el que entra a la Universidad a estudiar la carrera de Pedagogía?

¿El alumno más brillante de la clase? ¿El alumno que ama las Matemáticas, la Física, la Química y todo el conocimiento científico? ¿El alumno que ama la lectura, el estudio, la cultura, el lenguaje, la música, las artes y la historia?

No, tristemente no. Los alumnos más destacados intelectualmente, los amantes del estudio y del esfuerzo, eligen por lo general otras carreras: Matemáticas, Ingeniería, Química, Biología, Economía, Filosofía o Medicina (y algunas más, de corte científico o humanista que hoy se llaman con nombres diversos).

Tampoco son los más creativos los que estudian Pedagogía, pues ésos optan por Comunicación, Diseño o Arquitectura.

El alumno “tipo” que opta por la carrera de Pedagogía (no niego que pueden existir honrosas excepciones) es el alumno “buena gente” que desde pequeño decidió que no le gustaban las matemáticas, que nunca las entendió ni les encontró aplicación alguna; es el alumno que jamás le halló mucho sentido a la gramática ni a la ortografía, para quien el estudio de la Historia le parecía algo aburrido; es el alumno que nunca adquirió gran gusto por la lectura, al que no le gustaba demasiado estudiar y mucho menos memorizar. Es el alumno que siempre justificó sus malas notas diciendo “Es que el maestro no sabe enseñar”.

Lamentablemente tiene razón la Señora Rego de Planas, lo he vivido como profesor. Muchos de los jóvenes eligen su carrera preguntando primero si no tiene matemáticas o química, me lo han consultado en múltiples ocasiones, y son las mismas veces que les he dicho: “elige lo que de verdad te guste, porque a ello le vas a dedicarle el resto de tu vida, así que elige bien, independiente de las matemáticas o química que implique la carrera”.

“- ¿Para qué nos va a servir esto?

– ¡No entiendo la fórmula! ¡Está muy difícil!

– ¿Por qué nos exiges tanto si no nos gustan las matemáticas?

– ¡No nos dejes tarea, tenemos una fiesta!

– ¿Me lo explicas otra vez… con manzanitas?

– ¿Podemos sacar el formulario?”

Cierto. Ya perdí la cuenta de las veces que he escuchado estas palabras en mis alumnos.

“He escuchado a muchos amigos, profesores de universidad, seriamente alarmados por los escasísimos conocimientos con que están llegando los alumnos a las facultades, sobre todo en las áreas matemáticas y en el lenguaje. Es una pena, porque, si los jóvenes no dominan el lenguaje, muy difícilmente serán capaces de dominar el pensamiento y si no dominan las matemáticas, muy difícilmente llegarán a dominar la ciencia.”

Este es un problema que se vive en la mayoría de las escuelas y muy continuamente se comenta en reuniones de trabajo.

“A todas luces podemos ver que las ideas de Rousseau son erróneas (ya lo he explicado en otro documento [1]) pues al afirmar que el hombre es bueno por naturaleza se niega la naturaleza misma del hombre, herida por el pecado original, que tiende al pecado y a la concupiscencia, pero… nuestros pedagogos no se han fijado en ello y, creyéndole a Rousseau en lugar de a Dios, han decretado que nuestros niños aprenderán espontáneamente si se les deja libres en un ambiente adecuado.”

No comparto ninguna de estas ideas, ni la de la Señora Rego de Planas ni la de Jean-Jaques Rousseau. Para mí el hombre no es ni malo ni bueno por naturaleza, es simplemente hombre, materia susceptible de moldearse y de llevarse hacia lo que en la sociedad considera como bueno o como malo.

“Ya vemos los resultados de haberlos dejado sueltos (totalmente sueltos) en ambientes hermosos: niños flojos, insolentes, irrespetuosos, violentos, sin deseos de aprender, sin capacidad de comprometerse… Nunca como ahora se dan las faltas de respeto a los docentes, el acoso entre iguales, la violencia escolar y la indiferencia ante el saber.”

Completamente cierta esta afirmación.


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5 responses

19 04 2010
Ariel

Ana Maria…. si bien las religiones fomentan casi todas valores sin duda tienen una diferencia infranqueable con el espiritu cientifico y es que no permiten cuestionamientos cuando no tiene respuestas, el punto de con que metodo debemos mejorar la educacion bien con premios, incentivo, o con musica en las aulas y medir el porcentaje no resuelve la sustancia, a la fecha ya se imparte una materia de valores en la educacion elemental, pero ¿cuales valores en familias desintegradas, sistemas educativos con lideres obscuros?, los estudiantes no tienen experincia pero no son neurotontos, el reto esta claramente definido, ese es el estado actual y si quien le pondra el cascabel al gato!!, saludos.

18 04 2010
andres sandoval

Hola ingeniero saludos desde Minatitlán esperando que se encuentre bien, bueno para mi también estos escritos y la Sra. son nuevos, pero coincido con usted y con algunos comentarios, uno u otro método que se ocupe no será suficiente en este momento en México y mucho menos la solución a la problemática en la educación. La Sra. menciona algunas ideas religiosas y en eso coincido con Ana María la educación es laica pero también creo que muchos de nuestros alumnos han perdido los valores básicos que por lo regular el hogar y la religión nos dan. La falta de entusiasmo en los alumnos muchas veces es provocada por nosotros mismos, si nosotros los docentes (me incluyo aunque no debería incluirme a mí y gracias a Dios a muchos educadores) que no demostramos entusiasmo en nuestra labor y eso se lo transmitimos a nuestros alumnos, muchos de los facilitadores y más en nuestro nivel a tomado esta nueva forma de enseñanza como excusa para trabajar mucho menos con la idea de que el alumno debe generar el conocimiento pero creo este es un gran problema en nuestro subsistema. Pero volviendo con los valores en docente a perdido su imagen de autoridad en el salón, en mi plantel tuvimos un problema donde un alumno le falto el respeto a una maestra (le recordó a su mami) en frente de todo el grupo solo porque le pidió que se quitara los audífonos en la clase. bueno también coincido con Ana María en el chisterín de galileo pero desde otro punto de vista y les explico, busqué en mi plantel a un ingeniero que basara sus clases en el Constructivismo, que ha llevado varios cursos de la reforma y que además está en el famoso Profordems contra mi forma de dar las clases que es de cierta manera tradicionalista (no llevo ningún curso del Profordems) obtuve que damos clases de forma similar, generamos el entusiasmo en los alumnos, el trabajo es en equipo, el respeto y el deseo de aprender sin necesidad que el maestro lo pida pero lo más importante en lo que coincidimos; lo diré como Ana María dijo “¡¡¡¡¡Y sin embargo…. ¡¡¡¡¡aprenden¡¡¡¡¡¡¡” una otra forma de enseñar son buenas pero lo más importante será la forma que el docente quiera llevar la clase.

Su amigo Lic. Andrés Adalberto Sandoval Pérez.
…………….

Hola Profr. Andrés…
Completamente de acuerdo con usted colega, según pienso la buena educación no es cuestión de metodologías, las cuales nunca está demás conocer pues ello amplia nuestra cultura y nos da mayores posibilidades con la diversidad de formas de ser de los jóvenes, sin embargo el buen profesor, al igual que el buen alumno, lo son independientemente del método.
Efectivamente hay un problema de valores humanos, los jóvenes están confundidos en su aplicación (igual considero que muchos profesores lo están).
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

16 04 2010
Ariel

Lo que me refiero y abundando, he estado en areas de construccion, mantenimiento y proyectos y nada de lo visto en la formacion academica tiene coincidencias (o muy escasas) con el area laboral, aquello de que se dan las bases, es teoria, etc, es una manera muy pobre de eludir resposabilidad y realmente no dudo de la utilidaad de los calculos, pero estos quedan muy cortos ante las necesidades en problemas mas reales,….continuara…..

15 04 2010
Ariel

No pues como ando como chamaco de kinder en el ciberespacio, no se que es un block de notas?, pero lo que si esta claro es que la educacion es pura copia de otros sistemas, el famoso copy- paste, y no involucra en sus raicez la naturaleza para las soluciones de los problemas particulares, aunado a una carente preocupacion, solo queda esperar al idelaista que vendra segun una constante ciclica y que no se si alcanzaremos en esta espoca, saludos

7 03 2010
ana maria

Huyyyyyyy:

¿Poniéndole el cascabel al gato Ingeniero?, jajajajajajajajajajaaj.

Voy a agregar algo sencillo, simple y que tal vez complemente la respuesta que ofreció a la señora que menciona, respuesta con la que estoy muy de acuerdo ingeniero:
La señora menciona en varios párrafos de su carta el aspecto religioso/cristiano/católico. Se olvida que la educación es laica.
Se olvida que si se han deteriorado tanto los aspectos educativos todos tenemos responsabilidad en ello: Los que proponen malos candidatos a cargos de autoridad, los que votan por ellos, los que se han apartado del humanismo y se han volcado en una carrera mercantilista, los que no se actualizan en su profesión para entender cuáles son los intereses de los estudiantes, los que han desvinculado la educación de los aconteceres sociales.
Y concluiré parodiando a Galileo Galilei:

¡¡¡¡¡Y sin embargo…. ¡¡¡¡¡aprenden¡¡¡¡¡¡¡

jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaj

Besines

Maki.
………….

Hola Maki…
Bueno… tanto como ponerle el cascabel al gato no creo que sea para tanto, es simplemente que los puntos de vista de la Señora Lucrecia Rego de Planas me parecen interesantes y ojalá que igual sean de interés para nuestras autoridades superiores y se decidan a lanzar una verdadera reforma, no al vapor como hiceron la que estamos viviendo, sino una que parta de un análisis realizado por todo el magisterio que somos quienes estamos viviendo el problema, aunque como veo las cosas la verdad no creo que ni siquiera lo intenten. Me parece que los mandos oficiales no están en la misma frecuencia que los profesores, entiendo que algo hacen -o intentan hacer- pero realmente veo complicado que con ello consigan revolucionar nada (será que soy pesimista, o que mi bioritmo anda con las curvas bajas ¡Ja!).
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

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