La Rifa.

4 08 2009

Después de la suerte y desgracia que tuvimos en la escuela por motivo de la rifa de un auto, en otra ocasión el propio CBTis 70 organizó una rifa similar. Recuerdo que a cada trabajador nos correspondieron diez boletos, cada uno con un valor de cien pesos. La orden fue terminante, ¡El que no los venda que los pague con su dinero! Así de simple. Como el evento perseguía un noble fin la mayoría estuvo de acuerdo, algunos aceptaron a regañadientes pero al final todo el mundo se alineó con el propósito.

Medio autoUno de mis compañeros inició el “enorme” esfuerzo de vender sus boletos yendo de un lugar a otro sin embargo nadie le compraba ninguno, pero por fin uno de sus parientes después de insistirle mucho se compadeció de él y le dijo:

-Anótame uno, cualquiera, ¡después te lo pago!

Por lo menos ya vendí un boleto se dijo a sí mismo mi compañero dándose ánimo, es un buen principio y continuaré empeñándome hasta vender el resto. Con ese sueño en la mente anotó el nombre de su pariente en el talón anexo a uno de los boletos y continuo su esfuerzo.

Sueño fallido, debut y despedida, fue el único boleto que vendió, y tanto como vendido, hmmm… quien sabe, ya que días después mi compañero en más de una ocasión le recordó a su pariente la deuda y siempre le escuchaba algún pretexto para no pagarle, todo esto antes de celebrarse la rifa.

Pero, “no hay tiempo que no se llegue ni plazo que no se venza”, por fin llegó el día de la rifa, se llevó a cabo y ¡sorpresa! el único boleto que había “vendido” nuestro amigo resultó:

¡¡¡Premiado!!!

Pero… ¿Vendido? ¿Realmente fue un boleto vendido?

En realidad mi compañero había tenido que pagar los diez boletos, no obstante como el premiado tenía escrito el nombre de su pariente, aunque estaba pendiente de pagarse de cualquier manera el premio era de él ¿o no?

Enseguida vino el conflicto inter-familiar.

-¡Pariente, si no me pagaste a tiempo el boleto el auto es mío!

-¡Yo te lo iba a pagar pero no tenía dinero! ¿Qué tal si no hubiera resultado premiado, de todos modos me lo habrías cobrado verdad?

-¿¡Sí!? ¿¡Y qué tal si no me lo hubieras pagado!?

El asunto concluyó entregándole el auto al pariente de mi compañero y terminó además con un par de familias rotas en sus relaciones.

Tú lector/a ¿consideras que la solución fue la correcta?

logowpgrisnegro2


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3 responses

8 09 2011
anonimate

La familia y los negocios no se llevan, he aprendido a no venderle nada a la familia…

7 08 2009
maki58

Huyyyyyyyyyy:

No haberle apuntado el boleto hasta estar pagado.

Maki

4 08 2009
Runik

No haberle puesto el nombre. Algo sólo está vendido cuando está firmado aunque no se haya recibido el dinero en metálico. Y así fue.

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