Calentando la cerveza.

16 06 2009

Otra de mis favoritas.

Cierta vez se reunieron varios colegas a convivir un rato, ¿el motivo? quién sabe…  el caso es que estaban celebrando, uno de ellos muy, pero muy cuidadoso de su salud.

En algún lugar del “pueblo de la fiesta eterna” consiguieron una hielera archi-mega-súper-extra-jumbo la cual llenaron “hasta el tope” con refrescos y hielo, mucho hielo encima. Abajo del hielo una delgada capa de refrescos y en el fondo, hurgando entre los dulces refrescos estaban, ¡ALELUYA! los refrescos “amargos”. Algún colega llevó además un buen “vinito” para prepararse unas “cubitas”.

HieleraGatoMesas alineadas en fila, botanas encima, sillas suficientes, todo perfecto para una buena tarde.

Casi inmediatamente después de haberse acomodado en sus respectivos asientos el colega cuidadoso de su salud levantóse de su silla y dijo con voz grave y pausada:

-Amigos míos concédanme un minuto de su atención por favor.

Se hizo un silencio expectante…

Que pena tan grande la mía queridos amigos…
Estoy sumamente enfermo de la garganta…
Y no debo ingerir bebidas frías…
Así que hoy solo voy a “botanear”.

Unos, pensaron: ¡Ah!, menos mal que era eso. Otros conmovidos por tanta formalidad pensaron “Que hombre tan decidido y cuidadoso de sí mismo”, quisiera ser como él. El resto, menos emocionables, insensibles y de corazón impenetrable pensaron: “¡¡Biennn!!… si éste no bebe al resto nos tocarán más cervezas”. ¡Ja!. El más audaz de los convivientes decidió expresar sus pensamientos y dijo mirando de frente al colega cuidadoso de su salud:

-Qué valiente eres hermano, es una maravilla cuidarse a sí mismo, ¡FELICIDADES! primero está la salud, así que, ¡¡brindemos por ello!!

Todos levantaron sus bebidas y brindaron por la salud del colega cuidadoso de su garganta.

-¡¡SALUUUUUDDD!!

Satisfecho su ego por los elogios recibidos nuestro amigo acomodó de nuevo sus posaderas en su silla y se dedicó un tiempo a comer: “churritos”, cacahuates, totopos y toda clase frituras, rematando con unas ricas tostaditas con “chile de uña”.

Síiiii, pero la carne es débil… sumamente débil.

La maldita tentación es difícil de vencer sobre todo cuando ves, una y otra vez, a los demás saborear las cervezas bien heladas, “su-da-di-tas” en tiempo de calores… y luego está el ambiente, como que no es el mismo sin tomar alguna bebida espirituosa.

Nuestro amigo cuidadoso de su garganta pensó: “esto no puede seguir así, debo hacer algo para estar a tono con los demás”, así que urdió una solución.

cerveza calienteLevantóse de nuevo de su asiento y dijo a todos con la solemnidad desplegada anteriormente:

-“Amigos míos… perdónenme que interrumpa de nuevo esta fraternal reunión en la que compartimos “el pan y la sal” pero es demasiado mi antojo… voy a acompañarlos bebiendo algo pero como no puedo beber cerveza fría, por favor sáquenme una de la hielera para calentarla en el radiador de mi auto”.

¿¿¿Qué quéeee??? ¿¡Calentar cerveza en el radiador del auto!? Pensaron todos. Bueno… allá él.

Le dieron una “serpiente bien elástica” (así decía el finado Abel refiriéndose a las cervezas bien heladas), la agarró por la tapa presionándola con sus dedos pulgar e índice cuidando no tocarla demasiado, no fuera a ser que lo helado se transmitiera a su mano, luego a su esqueleto y finalmente a su garganta, la llevó hasta donde estaba su auto, abrió la tapa del motor del vehículo todavía caliente y acercó la botella al radiador. ¡¡Excelente solución!! Después de un momento la bebida estaba tibia.

Así sucedió una, y otra, y otra, y otra vez… llevaba cervezas frías al auto, las traía calientes y las ingería.

Hasta que en una vuelta que dio después de varias cervezas les gritó a todos los ahí presentes:

-Ya me harté de cervezas calientes ¡¡¡Carajooo!!!! ¡¡Sírvanme una “cuba”!! ¡¡Y CON MUCHO HIELOOOOO POR FAVOOORRRR!! ¡¡Ajuaaaaaa!!

Así terminaron los cuidados y la FÉRREA determinación de mi colega cuidadoso de su garganta. ¡Ah! también dejó de ser el ídolo temporal de algunos.

logowpnegroamarillo1


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17 09 2007
Juan Martin Villaseñor Salvatierra

Despues de leer unas cuantas secciones y recordar diversas vivencias, me decidi a escribir y saludar a los maestros que tuve en mi paso por dicha institución, tal ves no me recuerden ya que son 21 años de haber egresado. Pero lo que si les puedo decir es que con orgullo me atrevo a decir que fuí de la primera generación de la carrera de Electricidad y que cada lugar que he pisado industria, escuela ó compañia e demostrado que en el cbtis 70 de tuxpan si se aprende, no fui el mas machetito, ni el mas puntual pero gracías a lo aprendido he mantenido mi familia de tres hijos y mi esposa. gracias profesor Nacho Guerrero, gracias maestro Raul, profesor Bañales que no se si siga ahi, y muchos más que no recuerdo por estar inmerso en mi trabajo, espero verlos pronto, hasta luego.

SALVATIERRA

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