El breve sueño de Al…

3 06 2009

Al era un alumno del CBTis 70 que provenía de una comunidad vecina. Cuando ingresó a nuestro plantel diariamente retornaba a su pueblo, pero su condición socioeconómica finalmente se lo impidió por lo que solicitó al director de la escuela que le permitiera quedarse en las noches a dormir en ella. Después de comprobar que efectivamente el muchacho requería ayuda el director accedió a su petición. Con el permiso concedido la sala de prefectos fue el espacio que lo cobijó algún tiempo.

Saltando ventanaUnos meses después de que Al comenzó a quedarse a dormir en la escuela, uno de sus profesores notó que sus calificaciones -generalmente bajas- subieron como espuma en lavadero. De cincos y seises que regularmente obtenía de repente subió a nueves y dieces. Algunos maestros tardamos mucho en darnos cuenta, pero hay otros que lo notan inmediatamente.

La sombra de la duda hizo su aparición.

Desde luego que hay casos (raros pero suceden) de alumnos que sobresalen después de andar “volando bajo”, pero eso es algo que se aprecia en lo global del estudiante, es decir, cuando suceden por lo general el alumno hace más notoria su participación en clase, se vuelve más dinámico, cumple con las tareas y con los trabajos de investigación extra-clase, se preocupa por su registro escolar, es más disciplinado, etc. hay un cambio de actitud GLOBAL, pero un cambio limitado solo a los exámenes escritos -como sucedió con Al– levanta sospechas.

Cabe mencionar que antaño los profesores calificábamos a los alumnos dándole prioridad al examen escrito. Hoy es diferente, actualmente la calificación es el resultado de sumar múltiples aspectos entre los cuales también figura el examen escrito –si así lo considera el profesor- pero solo como un elemento más, que no el más importante.

Pues bien, hubo colegas que notaron el “crecimiento” del joven Al en los exámenes, mientras que en los demás aspectos se mantenía igual y nadie sabía por qué.

Bastó con que un profesor tocara el tema en alguna reunión para que el asunto cobrara relevancia, tanta, que algunos colegas definitivamente decidieron investigar las razones por las que Al de ir “tan abajo” se fuera “tan arriba” en tan corto tiempo.

Los profesores más pesimistas dijeron: “estará copiando a sus compañeros”. Los más optimistas expresaron: “A lo mejor influyó el hecho de que el director le ayudara permitiéndole quedarse aquí en las noches”. Algunos más comprensivos dijeron: “Como sea, otorguémosle el privilegio de la duda y observemos con mayor detenimiento su desempeño escolar en lo sucesivo, para ver que descubrimos”.

Todos estuvieron de acuerdo en la última opinión y así pasó el primer periodo de evaluación (son tres en un semestre), pero en el segundo periodo las sospechas de algo turbio se acrecentaron ya que en esa ocasión Al obtuvo calificaciones suficientes para ir directamente ¡al cuadro de honor de la escuela!

-¡Demonios!- exclamó un colega -tenemos que descubrir la clave de este profundo y tremebundo misterio.

Al parecer lo que dijo el colega detonó una posible respuesta al enigma, ya que un profesor casi gritó: -¡La clave!- -¡¡Si!!- -¡eso debe ser!, ¡seguramente trae las claves de los exámenes!

-Pero… ¿¡de dónde las obtiene!? Preguntó otro, a lo que le respondieron…

-¡De dónde va a ser…! ¡de la oficina de medios y métodos educativos, en donde entregamos nuestros proyectos de exámenes!, ¡eso debe ser! Seguro se mete por las noches a las oficinas.

Pero luego una mosca cayó en la sopa. Hubo quien señaló algo perfectamente lógico, dijo:

-Momento, caballeros, no repiquemos las campanas antes de la peregrinación. Todos entregamos proyectos de exámenes con tres días de anticipación, tiempo normal para su reproducción en la oficina de medios. De ese lugar el muchacho puede copiar claves de respuestas y proyectos metiéndose a escondidas, pero está por ejemplo el caso del colega Vargas que entrega su proyecto de examen una hora antes, justo a tiempo para su reproducción y de ahí se va con las copias directamente a las aulas. ¿Cómo pues, pudo obtener la clave de ese examen si también con él sacó un diez en la última evaluación?

-Quien sabe. Contestó algún profesor -lo mejor es preguntarle a Vargas acerca de ello.

Como el asunto ya era de extrema urgencia de inmediato formaron una comisión para buscar a Vargas. Cuando lo encontraron y le comentaron dijo que él por lo regular dejaba su proyecto de examen en su escritorio un día antes, luego al día siguiente temprano lo revisaba para ver si había que hacerle alguna modificación. Concluido lo anterior lo llevaba directamente a medios y métodos para que lo reprodujeran.

-O sea que el proyecto se queda aquí en la noche. Preguntó alguien.

-Si. Contestó Vargas.

-Hmmm… ¿Y si en la noche éste joven se introduce a tu oficina y lo copia? igual puede hacerlo en medios y…

-Lo veo difícil. Interrumpió Vargas y agregó:

-Tendría que esperar hasta que el velador diera una “pestañeada”, luego, para meterse al área de las oficinas la única manera de hacerlo es quitando algunas celosías de las ventanas ya que las puertas son seguras. Enseguida tendría que abrir mi escritorio el cual normalmente dejo con seguro de llave, luego tendría que encontrar mi proyecto de examen de entre los demás papeles, copiarlo a mano y salir de ahí dejando todo en orden. Esto, calculo que le ocuparía algunas dos horas de la madrugada. Posteriormente, ya con la copia en sus manos utilizaría las últimas horas antes de salir el sol para resolverlo, pues no acostumbro a hacer clave de respuestas. Casi, casi, de ahí al aula- concluyó Vargas.

-Suena complicado, porque requeriría mucho tiempo- dijo uno de mis colegas.-Lo cual nos aleja de esa posibilidad- dijo otro.

-Si, pero la duda sigue ¿podría hacerlo? apuntó otro más.

-¿Y si le tendemos una trampa para descartar esa posiblidad? Dijo Vargas.

-¿Cómo? Preguntó alguien.

¿Qué les parece si en la próxima evaluación dejo en la noche en mi escritorio un proyecto de examen “anzuelo” y en la mañana llevo a reproducir otro?

-¡Excelente idea! Dijeron todos. -Esperemos la semana próxima que inician los exámenes finales y veremos que pasa. Terminó diciendo algún colega.

Así lo hicieron. Llegó el día del examen del colega Vargas e hizo todo según lo planeado. Un día antes dejó en su escritorio un proyecto “anzuelo” y en la mañana del día siguiente reprodujo otro, con ejercicios similares, solo cambió los datos de los problemas. El cuerpo del examen era el mismo, salvo los datos de los problemas.

El resultado del examen aplicado al joven Al fue… ¡CERO!

El muchacho transcribió las respuestas que ya traía y que correspondían al proyecto “anzuelo” sin fijarse en los nuevos datos. Increíblemente hacía todo el “trabajito” por la noche. Pero, ¡Oh sorpresa! buscando agua los colegas encontraron petróleo. Además del cero obtenido por el joven Al ¡aparecieron otros ceros! mismas respuestas, iguales procedimientos e iguales errores. En resumidas cuentas, el asunto no se reducía solamente a una persona había más involucrados.

Tanta confianza había adquirido el joven Al en la sustracción de documentos metiéndose en las noches a las oficinas administrativas por las ventanas, que ya hasta tenía su “negocito” particular. ¡En periodo de exámenes vendía copias de claves de respuestas y proyectos!

Según se supo los exámenes de matemáticas los cotizaba al mejor precio, ya que era la asignatura más aborrecida por los alumnos. Luego estaban el resto de materias. Los demás proyectos y claves de respuestas se catalogaban no por el tipo de materia, sino por lo complicado del profesor, a mayor dificultad para acreditar con un maestro era mayor el precio del documento. Algunos proyectos y claves los regalaba cuando sabía que el profesor era “barquito”.

Al recibió como sanción una suspensión temporal y ya no se le permitió dormir en la escuela.

logowpnegroamarillo


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2 responses

8 06 2009
Ana María

Bueeeeee……….

Sin pretender justificar, entiendo perfectamente a AL, ha de ser angustiante para cualquier persona no entender o ser incapaz de aprender y deber continuar haciendo algo para lo cual no se está capacitado o bien, simplemente no es de su interés. Pero… ¿qué les parecería la actitud sinverguenza, antiética y… (no sé qué más epìtetos adjudicar).
Casualmente cayó en mis manos una copia fotostática de una denuncia que hizo una alumna del SAETA (son personas adultas) contra el maestro de Matemáticas, ya que reprueba a lo bestia a todos sus grupos y después les dice “qué vamos a hacer con ustedes…” “tendrán que darme mi mega” y cuando le preguntan que es eso el responde “mi megaregalo” o bien “me hace falta tal o cual cosa…” o también es afecto a solicitar dinero para viajes de estudios que por supuesto nunca se realizan. Lo realmente gravisimo es que la copia que me entregaron, está firmada de recibido por el director de la escuela que hace apenas 2 meses fue cambiado.
¿Querían asombrarse?
Aún no decido qué procede hacer pues me confiaron esa copia para que yo haga algo -como abogada- sin embargo parece que la persona que me la entregó no comprende que una fotocopia no tiene ninguna validez legal y quien hizo la queja no ha dicho nada respecto de solicitar justicia.
¿Ven que existen casos peores?

Saludos

Maki.
……….

Tan malo “el pinto” como “el colorado”.
Saludos colega Maki.
Ing. I. Guerrero Z.

3 06 2009
Ing. Omar López

buen dia colega

Resulta ser que la habilidad o creatividad para realizar cosas en este caso negativas como lo hizo el alumno “AL”, suceden en muchas escuelas, y casi puedo pensar que más allá de las mismas como en las oficinas de trabajo.
Algo parecido me tocó vivir con un conocido alumno de mi universidad que se “ROBÓ” 100 libros de la biblioteca…imaginese¡¡
Lo peor de todo es que por la puerta principal…a pesar de tener detectores digitales en caso de robo..resulta que este alumno hacía su servicio social en la misma y aprovechando la confianza depositada en él por el personal de la biblioteca, utilizó una clave de seguridad para simular que se daban a préstamo..
obviamente fue considerado TRAIDOR A LA UNIVERSIDAD dentro del reglamento de honor y justicia y fue expulsado…
Lo peor de todo es que estaba en el último semestre de su carrera…

ya me imagino que habrá aprendido la lección…
saludos
atte
Ing. Omar López.
…………….

Definitivamente, de que hay casos peores los hay colega ¿¡100 libros!? ¡Caray!
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

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