Si de verdad quieres ayudar a alguien…

27 05 2009

Joven estudiante, si de verdad quieres ayudar a alguien… no le resuelvas sus problemas, solo ¡ORIÉNTALO!.

¿En qué momento la “ayuda” se convierte en perjuicio? ¿Hasta dónde es bueno apoyar a alguien de tal manera que la ayuda que reciba lo vuelva mejor y no genere lo contrario?

1AyudameCada quien debería resolver sus problemas solo, sin requerir absolutamente ayuda de nadie, es lo ideal, pero a veces eso no es posible y tarde o temprano todos necesitamos el apoyo de alguien por lo menos alguna vez, entonces surge inevitablemente la dificultad para el que ayuda: saber cuándo debe hacerlo y cuándo debe abstenerse.

En primer lugar:

“La buena ayuda no crea vicios en nadie”.

La buena ayuda hace mejores personas, la mala genera que éstas se vuelvan flojas, atenidas y desinteresadas. Por ejemplo: ¿Cómo ayudarías a cruzar un puente al que te lo pidiera? Si habláramos de una persona con pleno uso de sus facultades físicas y mentales ¿Lo tomarías de la mano y lo cruzarías con él o solo lo orientarías dándole las instrucciones para que lo hiciera por si mismo? Me parece que esto último es lo mejor.

“Si le resuelves un problema a alguien le cancelas la oportunidad de aprender. Si lo orientas evoluciona él y progresa el mundo”.

Hay quienes son especialistas en pedir “ayuda” y lo hacen una vez con una persona, luego van con otra, y otra, y así sucesivamente hasta completar su círculo familiar y social, luego comienzan con el primero. Es evidente que quienes actúan así es porque ya tienen un vicio.

Cuando estudiaba mi educación superior un día uno de mis compañeros de grupo me comentó que andando por el centro de la ciudad –unos minutos antes de llegar a la escuela- había tropezado con un par de jóvenes que se dijeron estudiantes en una Institución de otra localidad, los que, debido a que los habían robado (eso le dijeron) le solicitaron apoyo para completar el pago de su boleto de camión para regresarse a su pueblo. Mi compañero me preguntó si había actuado bien al negarles ayuda.

-Muy mal. -Le dije. -Debiste haberlos ayudado. -Concluí.

En aquella ocasión me pareció que lo correcto era haberlos ayudado, y que si acaso el argumento de los jóvenes era falso, allá ellos y su conciencia.

Sin pensarlo siquiera un segundo, mi compañero se colgó su mochila y aunque apenas estaban iniciando las clases de ese día me dijo que iría a dar una vuelta por el centro de la ciudad a buscarlos para -ahora sí- brindarles su apoyo económico. Fue tan fuerte su deseo de ayudar que no le importó perder algunas clases. Ahora bien, si hoy me preguntara lo mismo mi respuesta sería diferente en la forma pero no en el fondo: “Ayúdalos sí, orientándolos acerca de cómo llegar a una Institución en la que les resuelvan su problema de transporte, por ejemplo en la Presidencia Municipal, DIF, etc. O si quieres hacerlo tú directamente, cómprales el boleto a su ciudad”.

Hoy día el pensamiento: “Haz el bien sin mirar a quién”, debería cambiarse por: “Haz el bien mirando como lo haces de tal manera que tu ayuda no genere mayores vicios en el que la recibe”. Sí, hacer el bien sin mirar a quién es bueno porque no debes hacer diferencias entre los seres humanos, pero hacerlo mirando cómo, es mejor todavía. Después del milagro que Lázaro, el paralítico, el ciego y el poseído recibieron de Jesucristo: ¿fueron mejores personas? Esta es una cuestión que no se aclaró en las historias menciona la Biblia.

La gente dice: “yo simplemente ayudo sin preocuparme de lo que vendrá más adelante”. Esta forma de actuar más que una ayuda es un regalo que se da sin esperar otra cosa que hacer sentir bien a una persona, pero hay que tomar en cuenta que: “hay regalos que matan”.

Puede haber más cosas, pero las siguientes te permitirán tener una idea más clara acerca de cómo brindar una buena ayuda.

1. Si tu ayuda genera un vicio -o lo promueve- es mala ayuda. Si ya sabes que la persona que te pide ayuda lo hará siempre, al ayudarlo solo alimentarás su vicio.

2. Si tu ayuda incluye riesgos visibles para el que la recibe no es una buena ayuda (no regales cosas que pueden causarle problemas al que las recibe).

3. Si antes de ayudar al que te lo solicita éste no hizo su propio esfuerzo por resolver su problema valiéndose de sus propios medios, tu ayuda difícilmente conseguirá hacerlo mejor persona. Antes de apoyarlo pregúntale: ¿qué has hecho previamente por resolver tu problema?.

S i n c e r a m e n t e
Ing.  I.  Guerrero  Z.

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