Cuando acuerdes algo…

20 05 2009

Colaboración: ING. ERLUIN OMAR LÓPEZ LÓPEZ.
El aspecto social a veces es más complicado que el aspecto técnico.

Un día por la mañana recibí la llamada telefónica de una señora preguntándome si yo era el Ing. Omar López, afirmé y le pregunté en que podía ayudarla.

llamando por telefonoLa señora me preguntó si podía instalarle una nueva acometida en una casa de dos niveles que ella deseaba rentar a unas personas en unos días, me recalcó que le urgía. Le dije que sí y le solicité el domicilio para ver el lugar y así poderle hacer un presupuesto.

Casi enseguida dejé lo que estaba haciendo y me dirigí al domicilio que me indicó, en donde efectivamente había una instalación fuera de servicio. Después de revisarla procedí a comunicarme por teléfono con la señora para informarle el precio y acordar la forma de pago. Me contestó amablemente diciendo que estaba de acuerdo con el presupuesto y me preguntó la fecha en que estaría terminada la instalación para así realizar el trámite correspondiente de reconexión de servicio ante la Comisión Federal de Electricidad.

Sabiendo lo urgente del trabajo, le dije que acudiría junto con mis ayudantes al día siguiente a realizarlo, por lo que le solicité la mitad del costo de la obra para comprar material y accesorios ese mismo día, a lo que accedió sin dificultad indicándome un domicilio para que recogiera el dinero, mismo que me fue entregado sin mayores problemas.

Hasta aquí todo marchaba bien, las dificultades surgieron después cuando terminamos la obra y fui a cobrarle la parte complementaria del dinero a la señora.

Y pues… la señora no estaba en su domicilio. Regresé por la noche y tampoco estaba. Al día siguiente le llamé por teléfono y no contestaba. Empecé a inquietarme pero al final supuse que algo importante la tendría ocupada.

Pasaron dos días en los cuales seguí insistiendo por teléfono sin obtener respuesta.

Al tercer día se comunicó conmigo y me dijo con simples y llanas palabras… “No tengo dinero Ingeniero, discúlpeme, le pagaré hasta que me llegue el cheque de mi quincena”. Recuerdo que me sorprendió más su manera de rehuir su compromiso que la deuda en sí, y faltaban diez larguísimos días para que llegara la dichosa quincena.

¡Ni hablar! me contuve de reclamarle diciéndome interiormente, “es una persona de edad avanzada y además es una dama por lo que hay que mantenerle respeto”.

Para no hacer larga la historia decidí esperar a que me llamara por teléfono. No lo hizo en la fecha acordada, entonces tuve que volver a marcarle para recordarle su compromiso y cuando por fin me contestó me dijo que no había podido cambiar su cheque, etc. etc. etc. pretextos y más pretextos…

Ya un poco preocupado, una tarde decidí visitarla para platicar con ella y de ser posible establecer acuerdos para el pago. La encontré saliendo de su casa muy bien vestida como si fuera a una fiesta, por supuesto que se sorprendió al verme y al preguntarle acerca del dinero restante de la obra la sorpresa no le dio tiempo más que para pagarme. Pensé: “Vaya, menos mal que ya terminó todo”.

Que equivocado estaba.

Al día siguiente la señora empezó a “bombardearme” con mensajes a mi celular en los que, a pesar de no haber sido parte del trato me exigía… sí ¡me exigía! comprobantes de todo el material adquirido, en los que se indicara la cantidad y el tipo de material utilizado, el cual según decía le serviría para consultar con otro ingeniero si era de buena calidad y si la instalación era correcta. Fue sumamente incómodo porque no dejaba de exigirme cosa tras cosa por más que yo le despejara cabalmente sus dudas. Finalmente, volvió a mi mente que hay que respetar a las personas de edad avanzada y mejor decidí regresar a su domicilio para arreglar dicha situación.

Cuando toqué a su puerta me contestó desde adentro de su casa, noté que no quería salir. Le dije que iba a resolver sus inquietudes, por fin salió -un poco nerviosa- y en seguida le pregunté que cuales eran sus dudas.

Ella insistió en lo mismo… le contesté que el acuerdo fue de un pago en dos partes iguales que incluían material y mano de obra. Le recordé por cierto que ella no pagó puntualmente. Le dije además que desde que se había hecho el acuerdo ella nunca me comentó que requeriría factura, recibo con hoja “membretada”, recibo de honorarios, comprobantes de compra de materiales, etc. Ella simplemente había aceptado el presupuesto.

Pero en fin… como noté la terquedad de la señora mejor cambié mi estrategia y como dijo Roberto Gómez Bolaños “Chespirito”lo intenté por el lado amable”.

Le dije que me caía bien y que no quería terminar mal con el trato, por lo que tratáramos de arreglar las cosas conviniendo bien para ambos. Y ohhh sorpresa… ¡FUNCIONÓ!, me dijo: Ingeniero usted también me cae bien, por qué mejor no olvidamos esto y acabamos como si nada hubiese pasado…  Supe entonces que en realidad era más su testarudez que la necesidad de obtener los documentos que me exigía, ya que de buenas a primeras los olvidó, así de fácil.

Las cosas que aprendí de esta experiencia son las siguientes:

  • Nunca hay que restarle importancia al aspecto social en un trabajo, ya que puede causar más problemas que el aspecto técnico.
  • Al realizar un trato, siempre debe procurarse que las cosas queden lo más claras posibles desde el principio y si se puede es mejor hacerlo en persona. Recalcar de donde a donde comprende el trabajo, cómo y cuándo se realizará y los aspectos secundarios que implique.
  • Siempre que se realice un trabajo debe hacerse lo mejor posible, con calidad, sin improvisar, hacerlo así garantiza además de una excelente reputación, seguridad en posteriores alegatos (si es que suceden).
  • En los aspectos del dinero como son: la cantidad y la forma de pago, siempre debe existir mucha claridad.

Espero que al público lector pueda serle útil esta experiencia.

Saludos cordiales.

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4 responses

22 10 2012
Daniel Morato Rosado

Hola ingeniero eurlin, sabe tambien me paso asi en un trabajo que hice ase como 1 mes (septiembre 2012) lo enpese un 17 de septiembre para para el 26 de septiembre ya lo tenia terminado era una instalacion electrica de una casa(ranurar,resanar,meter chalupas, cajas, cableado,etc.) es una casa grande de 18x 12 mts, trabaje una semana con dos ayudantes mas,

el trato lo hice en 14,000 pesos por toda la instalacion y el dueño termino pagandome 10,000 pesos de las cuales 4000 pesos jamas y nunca me los volvera a pagar,

dice el dicho que LA CULPA NO LA TIENE EL INDIO SI NO EL QUE LO HACE COMPADRE.

esa es mi desagradable experiencia, me molesta pero no puedo hacer mas
ademas q soy una persona tranquila y q no me gustan los escandalos

gracias, buenas tardes
inge

12 01 2012
alex

hola.
exelente aporte gran leccion yo tambien traigo una bronkita asi espero tener su paciencia muchas gracias por los consejos.

15 07 2010
jose luis salgado

me ha agradado mucho su comentario y ademas quisiera felicitarlo por esta pagina que me ha ayudado mucho, aprendi instalaciones electricas recidenciales en el cecati de mi ciudad pero no pude estudiar el curso completo por cuestiones economicas y ahora que estoy realizando una instalacion me ha ayudado mucho con sus explicaciones y sus imagenes, en verdad se lo agradesco muchisimo

20 05 2009
ING. OMAR LÓPEZ LÓPEZ

que tal colega:
agradezco sus retoques..quedó mucho más claro y atractivo.
saludos
atte
Ing. Omar López
……….

Hola colega Omar…
Al contrario gracias a ti por seguir colaborando.
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

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