Buscando soluciones a la reprobación.

14 01 2009

Tercera entrega. El problema de la educación en general.

Está visto que programas como el estímulo al desempeño docente o la reforma a los planes de estudio implementada hace unos años en el NMS, no han conseguido abatir los altos índices de reprobación en las escuelas, a pesar de que con esta última prácticamente se han abolido los exámenes y se le califica al alumno en base a participaciones, trabajo en equipo, tareas, exposiciones, asistencia y otros factores con los que fácilmente podría acreditar un curso, sin embargo la reprobación sigue tan campante como antes ¿por qué?. Esta es la interrogante fundamental que plantea el sistema educativo actual, ¿Por qué si todo es más sencillo para el alumno siguen existiendo fenómenos como la reprobación? ¿Por qué el bajo interés que muestran los jóvenes en su educación?

salon-de-clases1Para encontrar soluciones de fondo al problema de la educación en general, analicémosla en su fase más elemental, es decir involucremos a las dos partes fundamentales que intervienen en ella, alumno y maestro, retornemos pues a la raíz de la educación, la escuela básica.

“Ahí, en donde estén el que enseña y el que aprende, en ese lugar, independientemente de cualquier otra cosa, hay escuela”. Sólo se necesitan dos: alumno y maestro, los demás son accesorios, incluso las instalaciones de la escuela. Ambos personajes, en un plano ideal, deben disfrutar el acto educativo. Un colega me dijo una vez –y defendió su idea a ultranza- que el aprendizaje se sufre, bueno… respetando esta apreciación de otro maestro también con varios años de experiencia en el tema, dejémoslo en un plano intermedio y digamos: “la educación podrá gozarse o sufrirse pero siempre se realizará con esperanza”.

Tendríamos que revisar entonces los papeles de ambos personajes, maestro y alumno, los dos deben sentir la NECESIDAD, uno de enseñar y el otro de aprender. La NECESIDAD es el denominador común de ambos participantes. Si en cualquiera de los dos casos falta esta constante el acto de educar se realiza con incomodidad abriendo una caja de pandora, de la cual uno de sus males –y solo uno- es la reprobación.

¿Actualmente el profesor siente la necesidad de enseñar?…

Podría pensarse en que el profesor necesita el dinero que le retribuye su trabajo y que por lo tanto necesita enseñar, sin embargo trabajar en educación y enseñar son dos cosas diferentes. El grueso de la población magisterial cumple con trabajar pero enseñar está más allá. Trabajar es una función mecánica que implica cierto esfuerzo físico y la repetición de acciones, mientras que enseñar es una función que implica además de lo anterior, la reflexión y el análisis de cada uno de los actos. Educar sintetiza todo lo anterior. Una guapa colega dijo una vez: “Me encanta enseñar… pero más me gusta que mis alumnos aprendan”, por encima de lo picaresco de la frase encierra una gran verdad pues no es lo mismo enseñar que aprender, como tampoco lo es trabajar por trabajar, que enseñar. La necesidad de enseñar implica vocación.

Los sistemas de contratación de maestros hasta ahora han dejado mucho que desear. Debería contratarse solo a aquellos profesores que se descubriera que verdaderamente les gusta enseñar. Ahora bien, la falta de vocación de los profesores de niveles: básico y medio básico, es algo que las escuelas normalistas deberían resolver, porque ahí es donde se les forma. Para el caso de las escuelas del NMS la falta de necesidad de enseñar se agudiza porque fuimos contratados licenciados, arquitectos, ingenieros, médicos, etc, personas que en un principio carecíamos de la más elemental formación pedagógica, misma que hemos aprendido a lo largo de varios años de servicio. En todos los casos si se quiere incrementar la necesidad de enseñar dentro de las escuelas, es necesario aplicar con seriedad los sistemas de contratación de maestros para seleccionar de entre todos a los que tengan verdadera vocación de enseñar.

La evaluación de los profesores es otra parte del problema de su falta de necesidad de enseñar, evalúesele bien a un profesor y se le motivará tanto a enseñar bien como a evaluar mejor. A veces este importante aspecto se deja en manos de los alumnos incrementándose con ello la subjetividad implicita en el acto. Cuando se utilicen estudiantes para evaluar a un profesor lo recomendable es extraer a los mejores tres o cinco de un grupo haciéndola con ello un poco más confiable.

La evaluación por parte de los mandos superiores. ¿Cómo evalúan a sus profesores las administraciones de las escuelas? Por lo general atienden a criterios subjetivos, que van de lo personal a lo político. En este caso como forma de solución no veo otra cosa más que una organización ajena a la escuela evalué su trabajo, quizá la certificación de maestros que intenta la SEP abone en favor de la solución de este problema. Debería existir un cuerpo totalmente autónomo de evaluación del quehacer del profesor, libre de cualquier interferencia política, religiosa, sindical u otras. Sabemos que existe el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, pero al NMS no le ha servido de mucho, todavía.

Y esto nos lleva a otra parte del problema, el sindicato.

El profesor sabe que está cobijado por el sindicato y esto le disminuye su necesidad de ser buen educador. Entendido así significaría ver a esta entidad como un obstáculo para la superación del magisterio, pero… ¿y si no existiese? Tengo la impresión -y en esta idea no estoy solo- de que las autoridades locales, estatales y nacionales ejecutarían sin miramientos el llamado “terrorismo administrativo”. ¿Por qué? porque a los mandos también les falta preparación para entender su misión. Al ejecutar el “terrorismo administrativo” disminuiría la reprobación al obligar al profesor a reducir sus índices, pero, se trata de reducirlos no a la fuerza propiciando una especie de “inflación educativa” en donde el alumno repruebe menos y aparente tener mayor conocimiento, se trata de hacerlo incrementando niveles REALES de aprovechamiento, esa es la cuestión.

Todo lo anterior finalmente degenera en que el profesor pierda -si es que alguna vez la tuvo- la necesidad de enseñar concretándose en el mejor de los casos a trabajar sin hacer ninguna reflexión de su quehacer, y en el peor a aprovechar las coyunturas del sistema para sujetarse de ahí, sentarse, cruzarse brazos, y dejar pasar el tiempo hasta llegar su jubilación.

Otra cosa ¿Gana más dinero un profesor por hacer bien su quehacer? Salvo pequeñas diferencias que darían programas como el “estimulo al desempeño docente” (bien aplicado) prácticamente el salario es igual entre los profesores que tienen la misma antigüedad y la misma plaza. Y aunque el trabajo de maestro no deba verse desde el punto de vista de lo que se recibe por hacerlo, si es un aspecto que influye notablemente en la mayoría de los docentes. Tener un mejor salario es una genuina aspiración de todo el personal y saber que ganarás igual que otro que hace mal el mismo trabajo que tú, también es causa de desmotivación.

logowpnegrotinto

En la siguiente entrega hablaré de la necesidad de aprender de los alumnos.


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One response

25 11 2010
Seen Paco

Tengo una duda. Si es que segun Ud. no deberian de existir la reprobacion para el estudinate que se debe de hacer con aquellos que no alcanzan las compentencias que deberian de alcanzar para pasar a otro grado no seria esto mas perjudicial y desalentador al verse en otro grado superior pero sin tener los mismos conocimietnos que sus compañeros ¿donde esta su compromiso y responsabilidad con sus estudios?
…………

Hola Seen Paco…
A lo que yo me refiero es a la exagerada reprobación que sucede en las escuelas la cual me parece que no debería existir en las proporciones en que se da, y más allá en un plano ideal, absolutamente nadie debería reprobar porque se supone que maestro y alumno lo son por situación y también por convicción, luego entonces ambos deberían tener la necesidad, uno de enseñar y el otro de aprender.
Pero en los hechos no sucede así, y se da por consecuencia la reprobación.
¿que se debe de hacer con aquellos que no alcanzan las compentencias que deberian de alcanzar para pasar a otro grado? Retroalimentarlos y si no acreditan reprobarlos evidentemente.
¿no seria esto mas perjudicial y desalentador al verse en otro grado superior pero sin tener los mismos conocimientos que sus compañeros? Definitivamente sí lo es.
¿donde esta su compromiso y responsabilidad con sus estudios? Si te refieres al alumno, hay pocos estudiantes comprometidos con su educación. Si te refieres a mí, mi compromiso es perseverar en el aprendizaje de los temas hasta donde me sea posible impartiendo clases en el momento justo, pero también poniendo la información al alcance de los jóvenes en espacios como éste para que en cualquier momento puedan servirse de ella.
Saludos cordiales.
Ing. I. Guerrero Z.

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