Adiós a los libros de papel.

18 11 2008

¿Los libros de papel están en fase de extinción?

Me parece que sí.

Nada es eterno, esto lo sabemos todos. Cada entidad, biológica o no, nace, crece, se reproduce, muere y se transforma, es una ley aplicable a todas las cosas.

libro-asesinadoLos libros nacieron allá en el siglo séptimo después de Cristo. Según cuenta la historia oficial son un invento Chino. Crecieron y tuvieron su apogeo con el invento de la imprenta en el siglo diecisiete, y ya desde finales del siglo pasado se ha visto una disminución en su utilización. Dicho de otra manera, los libros tal como los conocemos actualmente están muriendo.

En lo personal desde que utilizo regularmente internet mi nivel de compras de libros de papel ha disminuido notablemente. De hecho tengo unos cinco años aproximadamente que no he adquirido uno nuevo, el último que cayó en mis manos –un libro excelentísimo- llamado “Curso de Electricidad e Instalaciones Eléctricas” del Ing. Eusebio Fernández Rodas, fue en calidad de préstamo de un amigo, al cual espero que ya se le haya olvidado ¡Ja! (parece que sí). Obvio, lo anterior no quiere decir que jamás volveré a comprar otro, no, solo quiero apuntar el hecho de que prácticamente he reducido su compra a cero.

Estamos entrando de lleno en la era del libro digital, esto, aunque haya gente que diga que los libros de papel jamás serán remplazados.

¿Pero… qué ventajas tiene un libro de papel respecto de uno digital?

Un libro de papel todavía es más práctico que uno digital. Puedes llevarlo a donde quieras, abrirlo y leerlo en cualquier lugar. Un libro digital no. Requiere un aparato que lo porte y generalmente su lectura está limitada por la duración de las baterías del artefacto, a menos que lo tengas conectado a una toma de corriente como es el caso de la computadora, pero… ¿en todos lugares hay tomas de corriente?

¿La lectura? Leer un libro de papel atrae más que uno digital. Salvo novelas cortas o cuentos, nunca he terminado de leer un libro digital. Y es que, leer un libro muy extenso en la computadora o en una Palm sinceramente es muy tedioso…

Con todo lo anterior, los libros digitales tienen ventajas que no tienen los libros de papel.

Por ejemplo en un aparato móvil pequeño (teléfono celular inclusive) puedes meter 100 libros o más, y si es una computadora le caben miles (aun con disco duro pequeño), cosa que representaría un problema con los libros de papel, imagina traer 1000 libros encima. Un diccionario en una Palm es muy práctico ya que puedes encontrar rápidamente una palabra y además se enlaza con otras incluidas en una definición. Si buscas un artículo de una ley particular es muy rápido hacerlo en cualquier documento digital.

Un ejemplo. Si buscaras en todas las leyes mexicanas el concepto o la idea de lo que contemplan como “jornada laboral”, en un libro de papel tendrías que buscar primero en el índice general, luego -si lo tiene- en el índice por términos, pero en muchos casos tendrías que leer toda la Ley para ver si incluye algo acerca de lo que es “jornada laboral”, igual en todas las leyes, lo cual te llevaría semanas. En cambio si buscas en un libro digital solo tienes que utilizar una de las opciones del propio navegador (buscar) en cada Ley y en unos minutos lo harías. ¿Minutos contra días? ¿Qué preferirías?

¿Cuánto tiempo tardas en corregir un libro digital, y cuánto tiempo tardarías en corregir un libro de papel? Puedes “prestarles” los libros que quieras a tus amigos sin perder el original. Etc.

El asunto deriva hacia dos cosas que a mi juicio son las más importantes: volumen de la información que puedes traer contigo, o dicho de otra forma, número de libros que puedes traer contigo y la rapidez en la localización de lo que buscas.

Como verás lector/a son muchas las ventajas de los libros electrónicos y con todas ellas pensar que los libros de papel jamás se extinguirán es tanto como pensar que los discos, aquellos grandes acetatos de 33 revoluciones jamás se extinguirían, incluso los discos compactos ya están siendo reemplazados por memorias USB.

Entonces, igual que cualquier cosa, los libros de papel nacieron, crecieron, se reprodujeron enormemente y ahora están muriendo para transformarse completamente en libros digitales, blogs, páginas de internet, wikis, webquest, etc.

Lo anterior hace necesario entre otras cosas cambiar el enfoque de la educación basada en libros de papel en las escuelas.

¡Actualicémonos!

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3 responses

30 06 2015
Jose Angel Vega Barron

Buenas tardes ingeniero, espero no inoportunarlo con estas preguntas o comentarios: compramos un aire acondicionado y quiero hacer la instalacion yo, debido a que en varias ocasiones he pagado yo y me hacen mal los trabajos y termino haciendolo yo, pero en 220 no me he metido, resulta que ya teniamos un a/a y jala con 220v y lo estuve checando pero solo llegan 2 cables al contacto, siendo que tiene 3 y me preguntaba si desde el brake se pueden unir la fase 1 y la fase 2 a un solo cable? 110+110=220 como las pilas, obviamente aqui solo serian las fases si no hago chiras pelas jaja! Porque forzosamente tiene que llevar el neutro o me equivoco? O lo mejor es llevar las 2 fases y el neutro hast el contacto (3 lineas) gracias y le reitero mis disculpa por quitarle un poco de su valioso tiempo
Cuando guste y venga Queretaro con gusto le invitamos unas ricas hamburguesas :)
…………….

Hola José Ángel…
Ni se te ocurra unir las dos fases, tienen que llegar separadamente al contacto y el otro conductor es para tierra no es para el Neutro. En conductores eléctricos no funciona igual que en las pilas.
Saludos.
Ing. I. Guerrero Z.

22 06 2010
Fernando Prieto

Señor ingeniero:

Doy respuesta entre líneas (en cursiva) a este comentario…

¡Pobrecito de usted que en cinco años no ha comprado más que un libro y se trata de un libro técnico sobre un tema, por cierto, acerca del que existen hace cientos de años, millones de libros publicados unos buenos, otros mediocres, otros malísimos!

¡Uff! Gracias por compadecerse de mí Sr. Fernando Prieto. Le seré franco, en realidad la información técnica que requiero la he encontrado mucho más actualizada y mucho más rápidamente en internet que en los libros de papel -lo siento-, y además prácticamente gratis, entonces… ¿qué caso tiene comprar libros de papel pudiendo adquirir la información digital en algunos casos también vendida por supuesto?. ¡Ah! y le aclaro que no compré el libro que menciona usted, me lo prestaron.

Tampoco sabe su persona que, a diferencia de lo que sucedió con los discos de acetato, que sí cedieron el lugar a los compactos y de la posibilidad de que estos cedan el suyo a las memorias electrónicas para el registro de imágenes y sonidos, nunca se ha impreso ni vendido mayor cantidad de libros que en el momento actual.

Hmmm… esa es una afirmación aventurada Sr. Prieto, decir que hoy se venden más libros que antes es algo que no comparto ¿Cuáles son sus fuentes? Yo me guío por algo práctico y REAL, actualmente hay librerías que están cerrando sus puertas y no creo que sea porque venden muchos libros.

No niego que es probable que la impresión en papel deje de utilizarse algún día, pero ese día no ha llegado, ni llegaré en el lapso que duren nuestras vidas, para fortuna de quienes apreciamos el libro como objeto y el libro como medio de comunicación, no solamente en lo utilitario sino sobre todo en lo sensorial y en lo artístico.

Hmmm…. O sea que tengo razón Sr. Prieto cuando digo: “Nada es eterno, esto lo sabemos todos. Cada entidad, biológica o no, nace, crece, se reproduce, muere y se transforma, es una ley aplicable a todas las cosas”. En este punto -perdón- su réplica me parece contradictoria, defiende a los libros de papel pero luego dice: “No niego que es probable que la impresión en papel deje de utilizarse algún día”. Señor Prieto, por supuesto que la impresión en papel dejará de utilizarse y no creo que tarde mucho como usted supone.

No le escribe un ignorante de la informática, sino alguien que, como usted pone de sí en la cabeza de este blog, es ingeniero doctorado y maestro también; inclusive maestro de maestros… Pero no es de mí de quien quiero tratar.

En lo que a mí respecta, mis felicitaciones por sus títulos Sr. Prieto, yo en cambio me considero un aprendíz de ingeniero, pero eso sí decidido a cambiar algunas cosas y aceptando también lo inevitable como es el caso de la extinción de los libros de papel.

Mucho va a tener todavía que avanzar la tecnología para hallar medios que puedan tener la duración que tiene el papel bien hecho y bien encuadernado.

Discrepo completamente de su punto de vista Sr. Prieto. Los datos digitales pueden guardarse por tiempo indefinido solo hay que tener cuidado en ello, y es además relativamente sencillo su intercambio hacia otro medio sin que se pierda absolutamente ningún dato, cosa que no sucede con los libros de papel. La Biblia por ejemplo a lo largo de los años, traducción tras traducción, transcripción tras transcripción ha perdido/modificado mucha de su información (cosa que no debería suceder tratándose de ese libro particular), mientras que la información digital se mantiene puntual, exacta. Algunos libros de papel efectivamente son hermosos, obras de arte en su contenido y su presentación y además huelen rico, satisfacen pues, tres sentidos: la vista, el olfato y el tacto. Los libros digitales por ahora pueden satisfacer dos sentidos: la vista, y el oido. Quizá más adelante quienes los hacen encuentren la manera de satisfacer más sentidos del lector/a.

Existen libros impresos de más de quinientos años de antigüedad y libros manuscritos, exquisitamente decorados o ilustrados de más de mil. Antes de eso se conocía ya el uso de rollos de papiro, pergamino o papel y de pliegos de materiales equivalentes a esos, no solamente en Eurasia y África sino también en el continente que luego se denominó América. En cambio mucho de lo que se grabó con códigos digitales en medios magnéticos se ha perdido ya no solamente por la fragilidad del material y del soporte de la información, sino porque al cambiar los formatos, prácticamente carecemos de máquinas que puedan interpretarlo. La misma suerte correrán los discos compactos y sus sucesores versátiles, de rayo azul o de cualquier otro color, así como las memorias digitales. Mucho es pues lo que tiene que avanzar la ciencia y la tecnología, señor ingeniero.

Hmmm… en parte comparto su comentario, pero esto querría decir que los nuevos métodos de almacenamiento digital tendrán que perfeccionarse Sr. Prieto, pues al igual que los libros de papel cuando nacieron no lo hicieron tal como los conocemos actualmente.

Pero permita usted que en pocos y breves párrafos le explique a usted que los libros se siguen vendiendo y comprando (aun cuando muchos de nosotros, incluido quien esto escribe utilicemos cada vez más y con mayor provecho el poder y la capacidad de la tecnología digital, informática y electrónica) porque son una obra de arte en sí, no solamente un medio de información y comunicación.

Sí, se compran ahora, y se seguirán comprando Sr. Prieto, pero lo harán igual que se compran ahora esos aparatos con forma de radios viejos que incluyen además una tornamesa para acetatos, es decir como meras añoranzas de tiempos que -para bien o para mal- ya se fueron, por mucho que haya nostálgicos que intenten desesperadamente mantenerlos vivos.

En un libro, por supuesto que importa el contenido, que puede alcanzar muy alta calidad literaria y visual, sino también la forma, porque un libro es una obra de diseño que tiene arte en su portada, en su lomo, en su contraportada y en las solapas, cuando las hay. Para las cubiertas rígidas, se selecciona el material que las cubre, sea piel o tela, y por debajo de ellas las primeras hojas suelen ser también motivo de diseño, para no mencionar el humilde separador de listón, tan útil como hermoso. La tipografía es un arte que hay que saber apreciar, el diseño de los tipos (fuentes les llaman también) no es casual, y es motivo de un trabajo que guarda íntima relación con el tema del libro y con su diseño gráfico. Los bloques de texto la alternancia de espacios en blanco con los espacios escritos, los colores, los espacios destinados a las ilustraciones, todo es motivo de decisiones de diseño para nada triviales. El papel también es elegido con cuidado, incluso con esmero y cada día es posible encontrarlo de mejor calidad y textura. La encuadernación también es una arte y una técnica de proporciones industriales nada despreciables pero que es posible realizar manualmente con primor. En los libros más finos, los cantos dorados no son un capricho o un mero lujo sino que los protegen y hacen más duraderos.

Bueno… yo no he dicho que los libros de papel no sean obras de arte en sí mismos, son incluso hasta bellas piezas de colección (por ejemplo las primeras ediciones de una obra) y más lo son si han sido trabajados maravillosamente de manera artesanal. Lo que digo en mi artículo, y eso es algo que por mucho que no estuviéramos de acuerdo ambos de todos modos sucede, es que los libros de papel están en fase de extinción, se están acabando Sr. Prieto y eso es inevitable.

Cosa parecida, toda proporción guardada puede decirse de los modestos libros de pasta suave, de las revistas selectas o cotidianas, y aún de los periódicos diarios de tiradas millonarias.

No, señor ingeniero y maestro. No presuma usted de moderno. Sepa que tanto como es falso que cualquiera tiempo pasado fue mejor, es verdad que a veces, como escribió el propio Jorge Manrique, no mirando a nuestro daño, corremos a rienda suelta sin parar, desque vemos el engaño y queremos dar la vuelta… no hay lugar.

Este último comentario Sr. Prieto, para serle sincero me hizo gracia. Para nada presumo de moderno simplemente estoy consciente del avance de la tecnología en todos los ámbitos y no me resisto a ella más bien procuro adaptarme, como igual espero lo haga Usted. ¿Dar vuelta atrás? Sr. Prieto, por mucho que quisiéramos hacerlo no podríamos, el paso que hemos dado en este y en muchos ámbitos de la ciencia y de la tecnología es irreversible.

¡Caray! Sr. Prieto, le faltó cerrar su comentario con alguna frase de cortesía, (“lo cortés no quita lo valiente”), cosa que yo si haré por supuesto.

Le envío un fuerte abrazo y mis mejores deseos colega.

Ing. I. Guerrero Z.

25 11 2008
maki

No supe en donde escribir este relato que dejo a continuación: ¡espero lo disfruten!

“Las Nueve Vacas”

“Dos amigos marineros viajaban en un buque carguero por todo el mundo, y andaban todo el tiempo juntos. Así que, esperaban la llegada a cada puerto para bajar a tierra, encontrarse con mujeres, beber y divertirse. Un día llegan a una isla perdida en el Pacífico, desembarcan y se van al pueblo para aprovechar las pocas horas que iban a permanecer en tierra.

En el camino se cruzan con una mujer que está arrodillada en un pequeño río lavando ropa.
Uno de ellos se detiene y le dice al otro que lo espere, que quiere conocer y conversar con esa mujer.

El amigo, al verla y notar que esa mujer no es nada del otro mundo, le dice que para qué, si en el pueblo seguramente iban a encontrar chicas más lindas, más dispuestas y divertidas.

Sin embargo, sin escucharlo, el primero se acerca a la mujer y comienza a hablarle y preguntarle sobre su vida y sus costumbres. Cómo se llama, qué es lo que hace, cuantos años tiene, si puede acompañarlo a caminar por la isla. La mujer escucha cada pregunta sin responder ni dejar de lavar la ropa, hasta que finalmente le dice al marinero que las costumbres del lugar le impiden hablar con un hombre, salvo que este manifieste la intención de casarse con ella, y en ese caso debe hablar primero con su padre, que es el jefe o patriarca del pueblo.

El hombre la mira y le dice: “Está bien. LLévame ante tu padre. Quiero casarme contigo”.

El amigo, cuando escucha esto, no lo puede creer. Piensa que es una broma, un truco de su amigo para entablar relación con esa mujer. Y le dice: ¿Para qué tanto lío? ¿Hay un montón de mujeres más lindas en el pueblo? ¿Para qué tomarse tanto trabajo?”

El hombre le responde: “No es una broma. Me quiero casar con ella. Quiero ver a su padre para pedir su mano”.

Su amigo, más sorprendido aún, siguió insistiendo con argumentos tipo: ¿Estás loco?”, “Qué le viste?”, “Qué te pasó?”, “Seguro que no tomaste nada?” y cosas por el estilo.

Pero el hombre, como si no escuchase a su amigo, siguió a la mujer hasta el encuentro con el patriarca de la aldea.

El hombre le explica que habían llegado recién a esa isla, y que le venía a manifestar su interés de casarse con una de sus hijas. El jefe de la tribu lo escucha y le dice que en esa aldea la costumbre era pagar una dote por la mujer que se elegía para casarse.

Le explica que tiene varias hijas, y que el valor de la dote varía según las bondades de cada una de ellas, por las más hermosas y más jóvenes se debía pagar 9 vacas, las había no tan hermosas y jóvenes, pero que eran excelentes cuidando los niños, que costaban 8 vacas, y así disminuía el valor de la dote al tener menos virtudes.

El marino le explica que entre las mujeres de la tribu había elegido a una que vio lavando ropa en un arroyo, y el jefe le dice que esa mujer, por no ser tan agraciada, le podría costar 3 vacas.

“Está bien” respondió el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.

El padre de la mujer, al escucharlo, le dijo: “Ud. no entiende. La mujer que eligió cuesta tres vacas, mis otras hijas, más jóvenes, cuestan nueve vacas”.

“Entiendo muy bien”, respondió nuevamente el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.

Ante la insistencia del hombre, el padre, pensando que siempre aparece un loco, aceptó y de inmediato comenzaron los preparativos para la boda, que iba a realizarse lo antes posible.

El marinero amigo no lo podía creer. Pensó que el hombre había enloquecido de repente, que se había enfermado, que se había contagiado una rara fiebre tropical. No aceptaba que una amistad de tantos años se iba a terminar en unas pocas horas. Que él partiría y su mejor amigo se quedaría en una perdida islita de Pacífico.

Finalmente, la ceremonia se realizó, el hombre se casó con la mujer nativa, su amigo fue testigo de la boda y a la mañana siguiente, partió en el barco, dejando en esa isla a su amigo de toda la vida.

El tiempo pasó, el marinero siguió recorriendo mares y puertos a bordo de los barcos cargueros más diversos y siempre recordaba a su amigo y se preguntaba: ¿Qué estaría haciendo? ¿Cómo sería su vida? ¿Viviría aún?

Un día, el itinerario de un viaje lo llevó al mismo puerto donde años atrás se había despedido de su amigo. Estaba ansioso por saber de él, por verlo, abrazarlo, conversar y saber de su vida.
Así es que, en cuanto el barco amarró, saltó al muelle y comenzó a caminar apurado hacia el pueblo.

¿Dónde estaría su amigo? ¿Seguiría en la isla? Se habría acostumbrado a esa vida o tal vez se habría ido en otro barco?

De camino al pueblo, se cruzó con un grupo de gente que venía caminando por la playa, en un espectáculo magnífico.

Entre todos, llevaban en alto y sentada en una silla a una mujer bellísima. Todos cantaban hermosas canciones y obsequiaban flores a la mujer y esta los retribuía con pétalos y guirnaldas.

El marinero se quedó quieto, parado en el camino hasta que el cortejo se perdió de su vista.

Luego, retomó su senda en busca de su amigo.

Al poco tiempo, lo encontró. Se saludaron y abrazaron como lo hacen dos buenos amigos que no se ven durante mucho tiempo.

El marinero no paraba de preguntar: ¿Y cómo te fue? ¿Te acostumbraste a vivir aquí? ¿Te gusta esta vida? ¿No quieres volver? Finalmente se anima a preguntarle: ¿Y como está tu esposa?

Al escuchar esa pregunta, su amigo le respondió: “Muy bien, espléndida. Es más, creo que la viste llevada en andas por un grupo de gente en la playa que festejaba su cumpleaños”

El marinero, al escuchar esto y recordando a la mujer insulsa que años atrás encontraron lavando ropa, pregunto: ¿Entonces, te separaste?, No es misma mujer que yo conocí, ¿No es cierto?

“Si” dijo su amigo, “es la misma mujer que encontramos lavando ropa hace años atrás”.

“Pero, es muchísimo más hermosa, femenina y agradable ¿Cómo puede ser?”, preguntó el marinero.

“Muy sencillo” respondió su amigo. “Me pidieron de dote 3 vacas por ella, y ella creía que valía 3 vacas. Pero yo pagué por ella nueve vacas, la traté y consideré siempre como una mujer de nueve vacas. La amé como a una mujer de nueve vacas. Y ella se transformó en una mujer de nueve vacas”

Cuando alguien nos valora y nos estimula, con sinceridad y amor, obramos cambios impensados.

Desconozco el autor de este cuento pero… ojalá les guste. Doy fe de que contiene mucha verdad.

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