Los buenos libros. Edmundo Valadés.

27 04 2008

La muerte tiene permiso es un cuento corto, demasiado corto, pero es muy bueno. Es del tipo de lecturas breves posibles de gustarles a los jóvenes (en lo personal me encantan, más que los libros extensos), de hecho está catalogado como un texto modelo de la literatura mexicana y es una lectura obligada para abogados y en  jurisprudencia.

Edmundo ValadésLa forma de escribir de Edmundo Valadés, su autor, me recuerda a la de Juan Rulfo de quien ya comenté en otra ocasión, sin embargo cada uno tiene sus matices pareciéndome que Valadés es -por decirlo así- más fuerte en su forma de expresar las cosas. Ambos escritores tocan temas del campo y los dos se expresan con los modismos propios de la gente del pueblo.

La muerte tiene permiso narra una asamblea en donde se reunieron  ingenieros, autoridades y gente del campo, para hablar de lo común en reuniones de ejidatarios: apoyo al campo, reordenamiento del mismo, problemas de límites de tierras, etc. Sin embargo entre todos hay un pequeño grupo de una comunidad que quiere tratar otro asunto. Ellos quieren hablar acerca de su presidente municipal, de los atropellos cometidos por éste consistentes en: robos, violaciones a sus mujeres, pagos sin razón, etc. Les dan la palabra y uno de ellos cuenta todo y al final pide permiso al presidium para hacer justicia por su propia mano. Los miembros del presidium deliberan, someten a votación el permiso, y…

La muerte tiene permiso¿Y…? ¡Nada! Te recomiendo que lo leas, es un microcuento que te va a encantar, sobre todo por su conclusión.

El final es de los que nos encantan a los mexicanos, quizá porque la mayoría provenimos de gente humilde, gente con una manera sencilla de pensar y de actuar. Por muy diferente color que tengamos todos los que habitamos este país: güeros, blancos, trigueños y morenos, de cualquier manera conservamos parte de esa sencillez y nobleza características de nuestra raza.

Ing. I. Guerrero Z.