El surco perfecto.

23 07 2007

Otra convivencia tuvo resultados similares a la del puente de Beltrán. Esta vez el robusto compañero hablantín finalmente cayó rendido en profundo sueño en plena convivencia de tal forma que los demás decidieron llevarlo a su auto para que durmiera mientras ellos se divertían.

El SurcoDada la robustez del compañero nunca se supo cuántos colegas se requirieron para trasladarlo de su silla al auto, tal vez cuatro, quizás más, el caso es que haciendo un supremo esfuerzo consiguieron llevarlo a su amplio automóvil de modelo antiguo. Abrieron las puertas delanteras para que mientras unos lo empujaban por un costado otros lo jalaran por el otro y finalmente quedó ‘medio sentado’ en el asiento del piloto. Se alejaron del auto a seguir la fiesta pero ¡caray! se olvidaron de cerrar las puertas.

Reincorporados al convivio de pronto oyeron ruidos extraños que provenían del automóvil, y al voltear con azoro vieron que nuestro robusto amigo se deslizaba por el asiento cayendo de él por el lado de la puerta del conductor.

Corrieron a levantarlo y lo colocaron nuevamente en la misma posición pero asegurándose -ahora si- que quedara más firme cerrando las puertas del auto con seguro y regresaron a las mesas a seguir el festejo.

Como el automóvil estaba apuntando hacia arriba en un terreno con alguna pendiente se aseguraron que la palanca de velocidades estuviera puesta correctamente en algún cambio de velocidad.

Pero… de una persona mareada por el alcohol no se debe confiar mucho. Dormido, semidormido o despierto mi colega del auto hizo algún movimiento y con ello  la palanca de cambios paso a la posición neutral, o quién sabe, el caso es que después de un rato de estar allí, todos vieron con angustia que el auto comenzó a moverse lentamente de reversa cuesta abajo hacia un camino vecinal. De inmediato corrieron a detenerlo. Uno de ellos abrió la puerta del conductor para intentar de alguna forma pisar el freno, pero al hacerlo nuestro robusto amigo se deslizó hacia fuera del automóvil quedando con sus piernas dentro y su amplio tórax en la tierra. Para colmo de males el auto adquiría mayor velocidad por la pendiente. No había forma de hacer nada ya que la puerta abierta arrastraba al colega por lo que obstruía el paso del que quería entrar por ese lado a presionar el freno. Finalmente uno que estaba del otro lado del auto saltó adentro y pudo frenarlo. El colega robusto ¡¡ni siquiera despertó!!  Al final de cuentas decidieron llevarlo a su casa, ya que por lo visto no podrían estar en paz teniéndolo cerca.

Luego del suceso, ya más tranquilos observaron que a lo largo de la pendiente del terreno por el que se había deslizado el auto y el cuerpo de nuestro compañero se formó un surco perfectamente recto como de unos veinte metros de largo por medio de ancho y regular profundidad.

Después se supo que algunos agricultores de la localidad enterados del suceso preguntaron en la escuela por el colega robusto, al parecer lo buscaban para preguntarle como surcar sus tierras tan perfectamente.

Quién sabe si fue cierto…

logowpnegroazul


Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: