Palabra de honor.

25 08 2011

Decimos una cosa y hacemos otra. Hacemos compromisos que en la primera oportunidad rompemos. Firmamos un papel y luego desconocemos rúbricas. Esa es la triste realidad que estamos viviendo, hoy día no es suficiente con tener un documento firmado para que se respete un trato.

Expresiones como la de Fidel Velázquez, líder fallecido de la Central de Trabajadores de México, que decía: ‘Si piensas algo no lo digas, si lo dices no lo escribas, si lo escribes no lo firmes y si lo firmas échate para atrás, ese tipo de ‘dichos’ celebrados y repetidos por gente de poder hoy han dado al traste con algo valioso que tenían las generaciones de antes: el compromiso tan solo con la palabra.

La siguiente es una preciosa reflexión que habla de aquellos hombres que respetaban su palabra cabalmente, aquellos que no requerían ningún papel para comprometerse a cualquier cosa y la cumplían así estuviera su vida en riesgo.

…………………………… FWD ……………………………..

“LA OTRA HISTORIA DE MÉXICO, DÍAZ Y MADERO, LA ESPADA Y EL ESPÍRITU”,  DE ARMANDO FUENTES AGUIRRE ¨CATÓN¨.

Los hijos del HEROICO COLEGIO MILITAR han hecho siempre honor a su plantel, y como muestra es este relato.

En el año de 1892 murió don Carlos Fuero. Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila y una en Parral, Chihuahua, lleva su nombre. Ese homenaje y más merece por el hecho que ahora voy a narrar.

A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el General don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano. Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero. La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó, le dijo que el General Del Castillo deseaba hablar con él. Fuero acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.

-Carlos -le dijo el General, -perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.

-Mi General -respondió Fuero, -no creo que sea necesario que vengan esos señores.

-¿Cómo? -se irritó el General Del Castillo. -Te estoy diciendo que deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario?

-En efecto, mi General – repitió el Coronel Republicano. – No hay necesidad de mandarlos llamar. Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.

Don Severo se quedó estupefacto. La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria. Leer el resto de esta entrada »





La necesidad y el abuso en los elogios.

21 08 2011

Es bueno alentar a nuestros hijos elogiando aquello que hicieron bien, pero está mal exagerar en los halagos.

Me dijo una madre de familia: ‘Mi hijo me exige que le reconozca y le celebre siempre todo lo que hace’.

Contesté. -Está bien que se lo diga señora. Los padres de familia muchas veces nos olvidamos ver lo bueno en nuestros hijos adolescentes, simplemente lo damos por hecho y no nos ocupamos de decirles buenas palabras que los alienten a seguir adelante.

-Pero mi hijo tiene 26 años, es ya un profesionista. -Dijo la señora.

-¡Ah caray! pensé que se refería a un adolescente. ¿Con 26 años encima, profesionista y todavía quiere que lo esté mimando? ¿y usted le sigue el juego?

-Pues qué más… tengo que hacerlo… me dice que si no lo hago seré una mala madre que no sabe el gran hijo que tiene.

-¡Uf! eso está peor señora, es puro chantaje. Está bien reconocer lo bueno que hacen nuestros hijos, pero ya cuando exigen reconocimiento por todo y a esa edad, eso está mal, deja entrever que son inseguros, y más allá, cuando pretenden chantajearnos para conseguir halagos, eso ya es un problema mayor, casi como para un psicólogo.

-¿Y qué hago entonces? Preguntó la señora.

-Bueno… hasta donde veo, gran parte del problema está en usted señora por haberle prolongado tanto tiempo los ‘chiqueos’ a su hijo. Pienso que ahora debería mostrarle una actitud firme, él ya es un adulto joven, y sobre todo no debe caer o continuar el juego de la ‘mala madre’. Regrésele a su hijo su exigencia señora, dígale que con sus 26 ‘añotes’ es él el que debería elogiarla a usted por todo lo que ha hecho por él y si acaso no le correspondiera en sus cariños es porque es un mal hijo. ¡Ja! Total, si su hijo accediera a reciprocarle sus elogios ambos entrarían en una especie de ‘duelo’ de halagos mutuos: “qué bien hiciste tu trabajo querido hijo…”, “y tú, querida mamá, qué bien hiciste la comida…”. ¿Qué le parece?

-¡Ja! Pues sí, pero… ¿y si no quiere hacerlo?.

-En ese caso dígale con firmeza que solo le reconocerá aquello que usted de verdad vea que hizo bien, eso es “mimarlo” pero solo lo estrictamente necesario, y si su hijo no lo entiende que vaya con un psicólogo, con la edad que tiene… Y si sale con el cuento: ‘yo no pedí venir al mundo, es tu culpa que viniera por lo tanto tienes que seguir mimándome o alabándome siempre en todo lo que haga’, si su hijo quiere chantajearla con esa idea, dígale que los padres queremos hijos sí, pero que todavía no podemos elegirlos pues si eso fuera posible todo el mundo los querría, inteligentes, guapos, honestos, responsables y conscientes de lo que hacen sus padres por ellos. Dígale que usted solo fue el medio por el cual su hijo llegó al mundo, y que como el lápiz, no tiene la culpa de la carta que resulta pues hay quien la escribió.

La señora se retiró diciendo. -Bueno… voy a intentarlo.

Eso de: ‘voy a intentarlo’ me sonó a: ‘quién sabe y lo haré’. Y quién sabe si lo haría, pero en fin… traté de orientarla.

No obstante la cuestión es interesante: ¿Hasta dónde es sano halagar a nuestros hijos y con ello motivarlos a seguir empeñándose en sus quehaceres positivamente?, ¿en qué punto los elogios se convierten en un vicio tanto para el que los hace como para el que los recibe?. Leer el resto de esta entrada »





El oprobioso juego del bueno y el malo.

10 08 2011

O la repulsiva manipulación de los demás…

¿A quién le gusta ser el malo del cuento? Por supuesto que a nadie.

La gran mayoría de los seres humanos siempre queremos ser catalogados como los mayormente bondadosos, generosos, dadores de oportunidades, nobles, perdonadores, o por lo menos quisiéramos estar en un concepto ‘regular’ en la opinión de la gente. Aunque a veces por la seria confusión de valores que vivimos, ser bondadoso es sinónimo de ‘tontejismo’, no obstante en un afán de sobresalir y estar a la par de la evolución humana siempre aspiraremos a ser aquello que se entienda por bueno, pero ser considerados como egoístas, inconscientes, rencorosos y vengativos, es decir: ¡malos! eso ¡nunca!.

Hay un juego que se juega en las escuelas en el que, quien pretende ganarlo busca que el otro quede a los ojos de los demás como el malo. No se pierde dinero ni bienes terrenales, es solo que el que lo gana es el bueno y el que lo pierde es el malo. Es un juego no declarado, sin reglas, que unos fingen no jugar y que algunos ni siquiera saben que lo están jugando, luego entonces además de perverso tiene algo de infantil.

¿Cómo es el juego? Citaré expresiones simples, que suceden fuera del ámbito educativo pero que son entendibles para todos, por ejemplo: ‘Su madre les dio veinte pesos, yo les daré cien’. En este caso la intención es dejarle claro al adolescente quién es el bueno y quién la “mala”. ‘No limpies tu cuarto, que tu hermana/o lo haga’. Además de complicidad la expresión lleva implícita la deducción de quién es el bueno. ‘Yo no haré nada, pero cuando llegue tu padre verás la que te espera’. Induce al joven a pensar que la buena es la madre y el malo es el padre. Etc.

En el ámbito educativo se juega de la siguiente manera.

Lo juegan los maestros.

Cuando un alumno reprobó una materia y ya agotó el número de oportunidades legales para acreditarla algunos maestros le dicen: ‘Ve y pregunta en la administración, si allí te dan otra oportunidad de mi parte no hay problema en aplicarte otro examen’. ¿Quién es el bueno?

Cuando inician cursos algunos profesores dicen a sus alumnos: ‘Veo que están muy mal, ¿quién les dio la materia anterior?’. ¿Quién es el bueno y quién es el malo?

O algo más elegante y profundo… Leer el resto de esta entrada »





Todos somos maestros…

7 08 2011

Al final de cuentas todos somos maestros, solo que unos enseñamos en las aulas, otros enseñan en los hogares, otros en los medios de comunicación y otros en la calle.

Los maestros que estamos en las aulas nos dedicamos a instruir diferentes materias a los jóvenes, pero no podemos enseñarles las experiencias de vida de sus padres, si acaso las propias que pueden ser muy diferentes. Los padres de familia son maestros en los hogares que dedican parte de su tiempo a enseñar a sus hijos lo que a su vez les enseño la vida, pero no pueden instruir toda la ciencia, tecnología, valores e historia que comprenden las materias cursadas en la escuela. Los maestros que están en la calle, la gente que conforma la sociedad, enseñan con su comportamiento los usos y costumbres de la ciudad, del pueblo o de la pequeña comunidad, pero no pueden enseñar lo que los padres de familia enseñan a sus hijos, ni tampoco lo que instruyen los profesores en las escuelas. Los que están en ese medio poderoso que es la TV informan y forman opinión, pero no pueden enseñar lo que instruyen los demás maestros, aunque igual influyen en la educación.

La suma de toda esa gran variedad de conocimientos y actitudes de los maestros que están en las escuelas, en las casas, en la calle, en los medios de comunicación, y en más lugares todavía, de esta enorme escuela que es nuestra nación, es lo que vemos en los jóvenes, es lo que entre todos hemos podido enseñarles.

¿Lo hemos hecho bien Lector/a?

¿Qué tanto has cumplido con la parte que te corresponde?

¿Ya pusiste tu pieza del rompecabezas?

Sinceramente
Ing. I. Guerrero Z.





El 5%

31 07 2011

A lo largo de mis veintisiete años de servicio he visto que de cada grupo solo tres o cuatro alumnos destacan, lo tengo perfectamente claro y de verdad lamento que sean tan pocos, aunque…. definitivamente es mejor tres o cuatro que ninguno, pero entonces es verdad lo que dijo uno de mis colegas de una Universidad.

Me habría encantado ser yo quien ideara el siguiente escrito…

………………correo FWD ………………………..

El cinco por ciento.

Teníamos clase en la escuela después de las fiestas decembrinas. Como la mayoría de los alumnos habíamos viajado, todos estábamos ansiosos por contar las novedades a nuestros compañeros de clase.

Un viejo profesor entró al salón e inmediatamente se percató de que le costaría trabajo conseguir silencio. Con gran paciencia intentó comenzar la clase:

-¡Por favor, silencio!

Y nada. No resultó. Ignoramos la solicitud y continuamos conversando. Ahí fue que el viejo profesor nos retó, como nunca vi antes:

-Presten atención porque voy a hablar por única vez -dijo levantando la voz. Un silencio de culpa se instaló en el salón. El profesor continuó:

-Desde que comencé a enseñar, hace ya muchos años, descubrí que nosotros los profesores trabajamos con el 5 por ciento de los alumnos de una clase. En todos estos años observé que de cada 100 alumnos, apenas 5 son realmente aquellos que hacen la diferencia en el futuro, apenas 5 se vuelven profesionales brillantes y contribuyen de forma significativa a mejorar la calidad de vida de las personas; el otro 95 por ciento solo sirve para hacer volumen, son mediocres y pasan la vida sin dejar nada útil. Lo interesante es que este porcentaje vale para todo el mundo. Si ustedes prestan atención, notarán que de 100 profesores, apenas 5 son aquellos que hacen la diferencia; de 100 camareros, apenas 5 son excelentes, de 100 choferes, apenas 5 son verdaderos profesionales, y podría generalizar más: de 100 personas, apenas 5 son verdaderamente especiales. Leer el resto de esta entrada »





Inventario de vida.

16 07 2011

Una preciosa reflexión que llegó a mi correo. Inventario de vida, balance, equilibrio, ponderación, lo que sea, la comparto con la mejor de las intenciones como es la de que todos valoremos lo que tenemos, (en lugar de quejarnos, clásico en nuestra sociedad).

…… FWD …………………………….

¿No crees que sería bueno hacer un inventario de los bienes que has recibido para así vivir con mayor alegría y optimismo?

¿Por qué llorar mientras vas andando, si otros ríen y no tienen pies?

¿Por qué vives pensando en el 10% de las cosas que te hacen sufrir, y no recordar el 90% de las cosas que te suceden bien?

Eres una persona humana, y el ser humano es el único animal que puede hablar para calmar al airado, animar al abatido, estimular al cobarde y decir… te amo.

Te puedes mover, no eres un árbol amarrado a una pequeña porción de tierra. Puedes pasear, correr, bailar y hacer deporte. Para ello tienes 500 músculos, 200 huesos y 7000 nervios, sincronizados para obedecerte y llevarte a donde quieras.

En tu cuerpo hay 800 mil millones de células trabajando continuamente y obrando todas en tu favor y en perfecta armonía.

En tus ojos, Dios ha depositado 100 millones de receptores que te permiten gozar de la magia de los colores, de la luz, de la simpatía de las personas y de la majestad de la naturaleza.

En tu cerebro tienes 13 mil millones de neuronas trabajando tan sabiamente a tu favor, que si las quisieras reemplazar por la máquina computadora más perfecta del mundo, esa máquina electrónica ocuparía el sitio de un edificio de setenta pisos de alto.

En tus oídos hay 24 mil millones de filamentos que vibran con el viento, con el reír de los niños, con la suave música de las orquestas, con el trepidar de las aguas espumantes y al escuchar las palabras amables de las personas que estimas.

Tu sangre es un formidable tesoro. Son apenas 4 litros pero allí hay 22 millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de 10 millones de veces por segundo.

Cada día mueren 2 millones de tus células y son reemplazadas por 2 millones más, en una resurrección que ha continuado desde el día que naciste.

En tu cerebro hay 4 millones de estructuras sensibles al dolor, 500 mil detectores táctiles, y 200 mil detectores de temperatura…

… Ahora pregúntate: Leer el resto de esta entrada »





Nos falta aprender a equilibrar juicios…

13 07 2011

La contemplación solo de lo negativo…

Es un hecho que no sabemos equilibrar juicios, no cuesta trabajo ver y aceptar lo positivo de cualquier cosa solo nos concentramos en lo negativo, nos regodeamos en ello, lo masticamos, lo deshacemos, lo saboreamos y al final nos lo tragamos.

Los juicios para que lo sean deben comprender lo bueno y lo malo de cada cosa, de cada acción, de cada persona que evaluamos, sucede pues que en esa mecánica de poner solo lo negativo en la balanza nos mostramos al mundo como una sociedad inmadura, ignorante, irracional, inculta, miserable y burda. Ante la falta de opiniones equilibradas sale triunfante la estupidez humana.

¿Quién dijo que los absolutos existen?

Nada es absolutamente malo ni absolutamente bueno. Lo bueno y lo malo siempre cohabitan en todo lo que existe, lo que hace la diferencia es el porcentaje de positivo y de negativo que tiene cada cosa, siendo así, por negativo que sea algo siempre tendrá algo de positivo, y lo positivo algo de negativo. ‘Nada es bueno ni malo, si revisamos bien cada cosa también tiene lo contrario’.

Pero… ¿por qué nos llama más la atención lo negativo que lo positivo?

Evidentemente es un problema de educación, de aquella educación que se vive en las escuelas, en las familias, en la sociedad y -aunque no quiera reconocerse- la que promueven los medios de comunicación; verlo en los adultos es preocupante, pero mayormente es descubrirlo en los jóvenes. He visto que por más que se les diga a los muchachos que sus juicios para ser válidos siempre deben abarcar lo bueno y lo malo de la cosa a juzgar, poco les importa y caen con facilidad en la contemplación solo de lo negativo ya sea que les nazca o que se dejen llevar por lo que juzgan los demás, pero bueno… están aprendiendo, y uno espera que los años que vivirán harán el milagro de enseñarlos a emitir mejores juicios, más equilibrados, más justos.

Ahora bien, tratándose de adultos -estemos donde estemos- nuestros juicios dejan mucho que desear, sea que los expresemos o que nos dejemos arrastrar por juicios ajenos. Los profesores, con razón o no, siempre quejándonos de toda autoridad (oficial o sindical), de la sociedad, de la insuficiencia de conocimientos previos de los jóvenes y del poco interés que muestran en sus estudios, de la falta de apoyo real de los padres de familia, etc., pero olvidándonos de ver lo que tenemos a nuestro favor y sin preguntarnos qué tanto hacemos por evitar aquello que cuestionamos; los grupos políticos manifestando posturas antagónicas permanentemente hacia el gobierno y hacia sus iguales pero incapaces de reconocer lo bueno que hay en los otros, claro, como tienen la intención de llegar al poder no ven otra forma de hacerlo más que echando lodo a sus adversarios; por su parte los medios de información exponiendo siempre lo negativo de la sociedad sin detener sus comentarios en aquello que de bueno existe y sin preguntarse tampoco qué hacen ellos por evitar lo mismo que cuestionan, etc, etc, ¡caray! en toda esa marea de pseudo juicios solo existe la contemplación de lo negativo. (Cabe mencionar que en estos dos últimos casos más que un problema educativo es una cuestión de intereses políticos y económicos).

Es que… ¿todo está mal en el país? Leer el resto de esta entrada »








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