Un cuento corto…

30 03 2007

Juan José Arreola:

UNA REPUTACION

Juan José Arreola.

La cortesía no es mi fuerte.

En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levanté de mi asiento automáticamente, ante una mujer que estaba de pie, con un vago aspecto de ángel anunciador. La dama beneficiada por ese rasgo involuntario lo agradeció con palabras tan efusivas, que atrajeron la atención de dos o tres pasajeros.

Poco después se desocupó el asiento inmediato, y al ofrecérmelo con leve y significativo ademán, el ángel tuvo un hermoso gesto de alivio. Me senté allí con la esperanza de que viajaríamos sin desazón alguna. Pero ese día me estaba destinado, misteriosamente.

Subió al autobús otra mujer, sin alas aparentes. Una buena ocasión se presentaba para poner las cosas en su sitio; pero no fue aprovechada por mí. Naturalmente, yo podía permanecer sentado, destruyendo así el germen de una falsa reputación. Sin embargo, débil y sintiéndome ya comprometido con mi compañera, me apresuré a levantarme,… Leer el resto de esta entrada »





Un precioso y breve cuento de ciencia ficción que encontré en internet.

24 03 2007

PERFECTO
Un cuento futurista…
David García Velo

Habíamos tenido problemas. Teníamos ya el dudoso honor de haber sobrevivido a cuatro guerras mundiales, aunque con la última casi no lo logramos. Pero eso sí, habíamos aprendido.

Nuestro mundo había pasado de un sistema total de mercado al más estricto modelo socialista una y otra vez, cuando ya no podíamos más, llegaban los cambios, y con ellos las guerras.

Los mejores pensadores de nuestro tiempo dedicaron todos sus esfuerzos a intentar encontrar un modelo económico perfecto, porque como decía Marx, el viejo filósofo del siglo XX, la economía domina las ideas, y si encontrábamos el modelo económico perfecto, teníamos las ideas perfectas, bueno, más o menos.

El caso es que la ciencia avanzó, y se descubrió el modelo perfecto.

También se encontró la causa de nuestras desdichas: el modelo era perfecto pero fallaba su ejecución por parte de los hombres, el modelo era perfecto, los hombres no.

La solución fueron los computadores, o mejor dicho, el computador.

Resultó ser Eniac (en honor a un viejo antecesor) el computador más potente creado por el hombre en toda su historia el que nos dio la solución. Los hombres no eran perfectos pero Eniac sí.

Eniac gobierna actualmente el planeta, es el que lleva a cabo el control de la economía mundial, la ejecución es perfecta, las ideas son perfectas. Eniac prevé las dificultades y las ataja antes de que sucedan, los hombres tienen lo que quieren, los hombres son felices.

Llevamos muchos años de perfección, nadie se queja, y no es por miedo a represalias, no hay represalias, es porque no hay motivos. Nadie pasa hambre, no hay pobres, no hay ricos, Eniac explota los recursos del planeta perfectamente, como todo.

No había problemas hasta ahora, en realidad no es un problema, pero rompe el esquema de perfección de Eniac. Ha aparecido un hombre que no encaja, Eniac no lo sitúa, y lo peor es que Eniac dice no saber qué hacer con él, no sabe bien de donde ha salido, es decir, no estaba en sus archivos, o si estaba, no lo sabía. Se ha hecho un autoescaner, para saber si había algún problema de hardware, pero no lo hay. Eniac ha solicitado hablar con ese hombre, quiere saber por qué no encaja, por qué se ha salido de sus ecuaciones, por qué no lo ha previsto.

El hombre está entrando en la sala de Eniac, es un hombre normal, quizás demasiado normal, es decir, es absolutamente normal, no es alto, no es bajo, no es viejo, no es joven…

- ¡Hola! - dice el hombre con absoluta sencillez.

- ¡Hola!, siéntese por favor. Responde Eniac. - Quisiera saber, si no es molestia, quién es usted y por qué no encaja en mi modelo.

- ¡Bueno!, si no te importa, preferiría hacerte unas preguntas antes de contestarte. Sugirió el hombre.

- Esta bien, ¿qué quiere saber? - Respondió Eniac.

- ¿Funciona bien tu modelo? - Sí, por supuesto.

- ¿Hay algún problema en el mundo? - No, por supuesto.

- Pero, ¿es que todo el mundo es feliz? - Si, si ha terminado ya, me gustaría que me contestase a la pregunta que le hice, estoy impaciente por saber quién es usted y por qué no encaja en mi modelo.

El hombre lloraba con una expresión triste y alegre a la vez, levantó la cabeza y dijo:

- Soy Dios, y ya no tengo nada que hacer…

David García Velo 17-01-1997

 





Un cuento fábula de Augusto Monterroso.

24 03 2007

EL ECLIPSE.

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había opresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de si mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de Sol. Y dispuso, en lo mas íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si no me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

AUGUSTO MONTERROSO.





Fábula del caballo y el cerdito…

24 03 2007

Fábula del caballo y el cerdito.

Un rico hacendado coleccionaba caballos y sólo le faltaba uno de determinada raza. Un día se dio cuenta que su vecino tenía éste determinado caballo, así que trató día tras día de convencerlo de que se lo vendiera hasta que por fin lo consiguió. Un mes después que hiciera la compra el caballo enfermó y llamó al veterinario quien le dijo “su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos, luego de ese tiempo veremos si ha mejorado, si no lo ha hecho entonces no queda mas remedio que sacrificarlo”. Un cerdito escuchaba la conversación.

Al día siguiente después que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito se acercó a el y le dijo “¡fuerza amigo! ¡levántate de ahí sino vas a ser sacrificado!”.

Al otro día luego que el veterinario le dio el medicamento al caballo y se fue, el cerdito nuevamente se acercó a éste y le dijo “¡vamos mi gran amigo! ¡levántate sino vas a morir!, ¡vamos, anímate, yo te ayudo!”.

Al tercer día el caballo recibió su medicamento y el veterinario al no ver gran mejoría en él le dijo al hacendado “probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana porque puede contagiarle el virus a los demás caballos”.

Cuando los dos hombres se fueron el cerdito se acercó al caballo y le dijo “¡vamos amigo es ahora ó nunca! ya no queda más tiempo ¡ánimo! ¡fuerza! yo te ayudo… vamos…uno, dos, tres…despacio…ya casi…eso es…eso es… ahora corre despacio… mas rápido… fantástico… ¡lo lograste amigo! ¡corre! ¡corre! ¡venciste campeón! ¡¡¡Bravoooo!!!

En eso regresa el hacendado dispuesto a sacrificar al caballo y lo ve corriendo y dice “¡milagro, milagro…! el caballo mejoró… ¡hay que hacer una fiesta!… ¡vamos a matar a este cerdito para festejarlo!”

Moraleja: Es bueno ayudar a los demás… mientras no se arriegue el pellejo.

I. Guerrero.





La fábula del Zorro y el Pollito…

31 01 2007

La Fábula del Zorro y el Pollito.

Un día, un pollito huía de un zorro que quería comérselo y llegó hasta donde estaba una vaca.

El pobrecito e indefenso animalito al ver que no tenía escapatoria, le imploró ayuda para que lo escondiera, y la vaca, compadeciéndose le arrojó un montón de excremento cubriéndolo por completo.

Un momento después llegó el zorro buscándolo, y en ese preciso instante el pollito sacó su cabeza de la plasta que lo cubría y dejó salir un lastimoso “pío”.

Ni tardo ni perezoso el zorro lo agarró llevándolo a un río cercano lo lavó y se lo comió.

Moralejas.

1. No todo el que te avienta caca es tu enemigo,
2. No todo el que te saca de la caca es tu amigo, y
3. Cuando estés hasta el cuello de caca, no abras el pico.

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FABULA DEL TONTEJO…

31 01 2007

FABULA DEL TONTEJO… (por no llamarle más feo).

Nota. Extraído de internet.

Se cuenta que en una ciudad del interior del país un grupo de personas se divertían con el imbécil del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia que vivía haciendo pequeños mandados a la gente y de las limosnas que le daban. Diariamente algunos hombres se reunían en el bar del pueblo y llamaban al tontejo para divertirse con él. Le ponían dos monedas en la mesa una grande de 20 pesos y una pequeña de 100 pesos, enseguida le decían que escogiera una de las dos y se quedara con ella, el tarugo siempre agarraba la de 20 pesos (la más grande) lo que era motivo de carcajadas para todos.

Un día alguien que observaba a la gente divertirse con el inocente hombre le llamó aparte y le preguntó si todavía no se había dado cuenta que la moneda más pequeña valía más y este le respondió, ya lo sé no soy tan menso… la que escogí vale cinco veces menos, pero el día que agarre la otra el juego terminará y no voy a ganar más monedas.

Moralejas.

1. Quien parece tontejo no siempre lo es.
2. ¿Quiénes eran los verdaderos tarugos de la historia?
3. Una ambición desmedida puede acabar con una fuente de ingresos.

Pero la conclusión más interesante es:

Podemos estar bien, aun cuando los demás no tengan una buena opinión sobre nosotros. Lo que importa en realidad no es lo que los demás piensen de nosotros, sino lo que uno piensa sobre sí mismo (ser tontejo es una elección).

Por ultimo, conviene más ser inteligente y aparentar ser tarugo que ser tarugo y aparentar ser inteligente.









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