Broken Vessels. Por la Puerta Falsa.
A veces me pregunto ¿será necesario que los jóvenes sufran para entender una cosa? Me cuestiono esto porque como profesor les hablo a mis alumnos una y otra vez acerca de las consecuencias de hacer tal o cual cosa y de todos modos lo hacen, después –obviamente- se lamentan de ello. Sé que son adolescentes, sé que están experimentando, pero ellos saben porque así se los decimos padres de familia y maestros que hay cosas con las cuales más vale no experimentar, ni tampoco vale la pena correr riesgos.
Entonces, por más que busco sustentar una respuesta afirmativa a la pregunta ¿sufrir para entender? no la encuentro. No tiene sentido decir “es necesario que pongas la mano ahí y te des un martillazo para que sepas que duele”.
Y sin embargo sucede…
Sucede que después de decirle una y otra vez a todo el mundo “esto duele”, de todos modos algunos lo hacen, les duele y entonces efectivamente lo entienden.
¿Qué no sería mejor evitarse problemas? La lógica dice que si, pero por lo que veo algunos aprenden más rápido sufriendo los golpes que les da la vida.
Tal es el caso de Broken Vessels, por la puerta falsa.
La historia narra parte de la vida de un nuevo chico en la ciudad. Una ciudad complicada para él, siendo provinciano. Encontró trabajo como chofer de una ambulancia pero de entrada lo asignaron como ayudante de otro paramédico más experimentado. Este último lo indujo al mundo de las drogas.
¿Las consecuencias? Es mejor verla y que cada quien saque sus propias conclusiones.
Premiada en diferentes festivales de cine Broken Vessels es más que una película, es un llamado a la razón, a la conciencia, a la moderación y al equilibrio en la vida. Por esto que comento puede parecer una película aburrida, moralista, pero no es así.
Totalmente recomendada para mis alumnos que son adultos en formación.














































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