Si esperas a que alguien lo haga por ti más vale que busques un lugar cómodo y te sientes a esperar cien años, porque quien sea que te lo haya prometido tardará bastante en hacerlo, y si lo hace, al final tendrás que conformarte con las migajas que obtendrá. ¿Que lo haga el Sindicato? Bueno… en todas las escuelas así debería ser, y si no, ¿qué sentido tendría este cuerpo? El Comité Ejecutivo Delegacional oficialmente es el encargado de velar por tus intereses, esto es lo legal, sin embargo sucede que…
En primer lugar actualmente el Sindicato no está funcionando como debería ser. Sus líderes están más atentos a cuestiones políticas personales, negociaciones “por debajo de la mesa”, arreglos en “lo obscurito”, etc., en lugar de aplicarse en la defensa de los derechos de sus agremiados. ¿Culpa de quién? ¡DE TODOS! Tú también tienes tu parte de culpa.
En segundo lugar si tú no estás dispuesto a defender tus derechos, poco puede hacer el Sindicato por ti –ni el Sindicato ni nadie-. Por mucho que hubiera gente dentro de esta Organización que quisiera hacerlo por ti, si no tienes voluntad de participar activamente y enfrentarte con quien sea para defender lo que por Ley te corresponde, poco conseguirás.
Lo que hace fuerte al Sindicato son sus agremiados y si estos no se atreven a participar en la defensa de sus propios intereses poco puede hacer realmente. Todavía más… no esperes a que esta Institución te defienda siempre. Un buen Sindicato no aspira a defender a sus sindicados eternamente, más bien los enseña a que se defiendan solos. Más que ser una instancia redentora a la que todo el mundo acude debe ser una instancia educadora que les enseñe a todos como enfrentar las injusticias.
Así que, Colega trabajador de la EDUCACIÓN, al final de cuentas solo te tienes a ti mismo –lo siento-, pero es mejor descubrírtelo hoy para que no sufras desengaños. Es mejor que no te atengas a NADIE y comiences a trabajar desde hoy por tus derechos.
Hay trabajadores que se quejan de todo… A todo el mundo le dicen -dentro y fuera de la escuela- lo que está mal, y son especialistas para encontrarle “el pelo al huevo”, pero a la hora de decirlo públicamente -en cualquier reunión-, literalmente se sientan, se ponen un candado de siete llaves en la boca y no hay poder humano que los haga hablar. Peor aún, algunos son tan débiles de carácter –lo digo porque ya lo he visto- que aunque otro hable por ellos no son capaces ni siquiera de levantar la mano para apoyarlo. Hay otros que teniendo la oportunidad de cambiar las cosas que los afectan -por ejemplo en una elección- deciden continuar exactamente igual. Otros se suponen más inteligentes que los demás y en cuanto termina una reunión de inmediato sacan a relucir ideas y cuestionan todo lo escuchado, cosas que bien pudieron decir en una asamblea pero que les faltó valor para hacerlo. En fin… podría seguir aquí la lista de colegas inconformes con su situación pero incapaces de sacudirse la ceniza por si mismos.
A mi juicio ya no es tiempo de quedarse mudo ante las injusticias, así no progresa nadie, ni la persona, ni la escuela, ni el mundo. ¿Qué puede enseñar un profesor a sus alumnos si no está dispuesto a actuarlo?
En materia de resguardo de derechos ya no hay cabida para la gente pasiva, para esos que “no disparan ni en defensa propia”, ni para los que critican al sistema pero que no están dispuestos a dar un paso adelante en la conservación de sus derechos. Es cierto que hay mucha gente noble, la DGETI está llena de personas así, pero, ¡caray! “tanta nobleza da tristeza y tanta bondad inspira maldad”. Igual, tampoco agrada la gente violenta, esa que a todo dice ¡NO!, la que siempre anda buscando pelea. Atrae la gente que tiene una actitud conservadora pero que a todo el mundo le consta que conoce sus derechos y que no les será fácil burlarla. Gusta la gente que dice: esto está mal, pero no me atrevo a decirlo en público y si hay alguien que lo diga por mi, me parto el alma con quien sea por defenderlo, y así debe ser porque los apoyos “de bulto” no sirven de nada, es igual que poner costales de arena en los asientos.
Es tiempo de terminar con la frase “dame el remedio y el trapito”, las leyes son el remedio pero el trapito tienes que buscarlo tú. Y que sea un buen trapo, tan grande que te cubra de toda la porquería que seguramente te arrojarán algunos, porque hasta eso sucede, el que se levanta para defender sus derechos inmediatamente es cuestionado en su proceder, tachado de “grillero”, “revoltoso”, etc, principalmente por aquellos que viven de adular a las administraciones en turno.
Trabajador, no te estoy pidiendo que linches a nadie, ni que te levantes a golpear a medio mundo, simplemente te estoy diciendo, ¡no te dejes! reclama tus derechos y al mismo tiempo que lo haces no olvides que también tienes obligaciones, igual cumple con ellas.
Ing. I. Guerrero Z.













































Soy docente del CBTis 14 de Acapulco, Gro. Leí con atención sus artículos y en verdad he reflexionado sobre lo vertido. Estamos en un tremendo bache académico en la mayoría de las escuelas de nuestro subsistema, sin embargo existen docentes comprometidos con su labor (los menos) que tratamos de \”enderezar el barco\” Me atrevo a decir también que uno de los problemas más grandes que encontramos lo es también \”el sindicalismo\” que solapa muchas de las situaciones que vivimos en los planteles.
Gracias por compartir sus experiencias.
…………..
Hola Colega Juan Damián…
Igualmente gracias por leerme.
Te envío saludos.
Ing. I. Guerrero Z.