En una ocasión un colega llevó a un grupo de alumnos a visitar las instalaciones de una planta termoeléctrica ubicada en Manzanillo, Colima.
Después que los jóvenes se reunieron en el jardín municipal de la localidad a las seis de la mañana, subieron al camión de la escuela, y se marcharon junto con el profesor asignado felices de la vida al viaje de estudios.
Salieron del pueblo y ya en camino como a los cinco minutos de viaje, entre el regocijo y la algarabía generalizada uno de lo jóvenes se acercó al profesor que los acompañaba y le dijo:
-Profe, al camión le va saliendo humo de una de las llantas de atrás-,
-A ver, déjame ver- Contestó el profesor.
Como el colega iba en los asientos delanteros se encaminó hasta el asiento del muchacho, ubicado precisamente encima de las llantas de donde salía humo. Después que comprobó lo dicho por el joven se dirigió con el conductor del camión para notificarle acerca del asunto.
El conductor lo escuchó, observó detenidamente por uno de los espejos laterales, asintió con la cabeza y dijo:
-No hay problema profesor, es cosa de las balatas, como están muy apretadas se calientan y sale humo, pero no pasa de ahí-
-¿Entonces usted me asegura que no pasa nada?-. Cuestionó el profesor.
-Claro que si, no se preocupe profesor- Dijo el conductor.
El colega se dirigió a su asiento más tranquilo, pensó, -Bueno… si un conductor experimentado me dice que no hay por qué preocuparse debo suponer entonces que no hay problema-.
A los cinco minutos de continuar con el viaje se acercó el mismo muchacho y le dijo al colega profesor.
-Profe, las llantas van echando más humo-
Nuevamente el profesor hizo una inspección visual desde arriba y al ver que efectivamente la cantidad de humo era mayor fue con el conductor y le dijo… Leer el resto de esta entrada »














































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