4. En varios casos la falta de voluntad del Docente, también justificada o no.
Parte importante de las tutorías son precisamente los profesores. Si los padres de familia fallan en su labor como primeros educadores de sus hijos, si los jóvenes cada vez se vuelven más apáticos en sus estudios, si el número de alumnos que debe atender un profesor es muy grande, entonces las tutorías se vuelven ociosas llegando a considerarse por todos (principalmente por los alumnos) como un espacio en el que en lugar de ver problemas o asuntos relativos a la superación de los jóvenes, solo se revise de manera “forzada”, “rapidito”, algún tema o lección de moral y buenas costumbres.
Si además de todo lo anterior agregamos la apatía o el desinterés del propio docente, entonces las tutorías no sirven absolutamente de nada. En el peor de los casos en lugar de beneficiar a los muchachos les causan perjuicio…
Para que una tutoría realmente tenga éxito es necesario que exista voluntad de participación y acción en: padres de familia, alumnos, administración escolar (por el número de alumnos que debe atender el profesor) y en el maestro. Si en cualquiera de estas partes no existe voluntad entonces las tutorías no sirven.
Ahora bien, refiriéndome concretamente al caso de los profesores que no tienen voluntad para llevar a cabo una tutoría adecuada, señalaré lo siguiente, respondiendo a la siguiente pregunta:
¿Por qué la apatía, el desinterés o la falta de voluntad del profesor para realizar una tutoría adecuada? Mi reflexión es la siguiente.
Primera razón: la mayoría de los docentes consideran su trabajo como cualquier otro. El trabajo docente es un quehacer extraordinario. En lo personal pienso que no hay otro más importante. Ser docente en cualquier escuela -por pequeña que sea- debería significar para cada profesor un verdadero honor, pero la gran mayoría no lo ve así. El grueso de la población magisterial lo considera como un trabajo más. De ahí parte del desinterés.
Segunda razón: el tipo de formación del profesor. En las escuelas de la DGETI el noventa y tantos… por ciento somos: ingenieros, licenciados, médicos, arquitectos, etc. Pocos realmente pocos son profesores normalistas, así pues carecemos del conocimiento básico que debe tener un profesor de carrera respecto del: manejo de grupos, aplicación de dinámicas (las que sabemos son las que hemos aprendido a lo largo de muchos años de servicio), corrientes filosóficas relacionadas con la educación, etc. cosas que un profesor de carrera conoce ya que son parte de su formación.
Tercera razón: la cantidad por encima de la calidad. En las escuelas de la DGETI, importa más la cantidad que la calidad. A nuestras autoridades superiores les interesa más el número de egresados que sus conocimientos, ¿por qué? por cuestiones políticas, por estadísticas, por lo que sea, pero nuestras autoridades superiores dan prioridad a la cantidad de alumnos egresados que a su calidad. Esto lo sabemos todos los profesores y desde luego que desmotiva.
Uno de los principales aspectos que debe cuidarse en la realización de cualquier tipo de instalación eléctrica son los amarres, (también llamados: empalmes, derivaciones o simplemente uniones) de los diferentes conductores, ya que de no hacerse con precisión son causa de “cortos circuitos” de consecuencias graves.






















































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